“El Atlas de las Nubes: reflexionar y entretenerse al mismo tiempo, es posible”

Por Andrea Zabalza y Alejandro Aramendía

Basada en la novela homónima de David Mitchell, esta película coral nos lleva a vivir cada una de las seis historias que la componen de forma tan intensa que hace que, durante las casi tres horas de su duración (164 minutos exactamente), olvides que existe algo más que lo que ves en la pantalla del cine.

Su argumento es sencillo: seis historias entrelazadas a lo largo de más de 600 años, que nos van mostrando desde la amistad de un esclavo fugitivo y un hombre de leyes, la lucha de un aspirante a compositor gay, la búsqueda de la verdad por parte de una periodista, la fuga de un geriátrico, una rebelión política, hasta incluso el viaje a una nueva Edad de Hierro.

Todas las historias están unidas de forma brillante por los directores de la película: Tom Tykwer, que además de dirigir, se encarga de la elaboración de una muy emotiva banda sonora, y a quien recordamos por películas como “Corre Lola, corre”, “El Perfume” (cuyo protagonista, Ben Whishaw es uno de los principales de El Atlas…) o su más reciente “The International”; Andy Wachowski, y Lana Wachowski (más conocidos como “Los hermanos Wachowski”, directores, guionistas o productores de, entre otras, la saga “The Matrix”, “V de Vendetta” o “Ninja Assassin”).

Este pequeño equipo de dirección consigue adaptar el libro de Mitchell de una forma más que brillante, consiguiendo mantener al espectador pendiente de lo que sucede ante ellos durante toda la película.

Cualquiera que vea esta película deberá mantenerse atento a todo lo que en ella suceda y, sobretodo, dejar brotar su imaginación para poder comprender todo lo que se nos muestra, y apreciar todos los detalles que hacen de esta película quizá una de las mejores del año, a pesar de no haber recibido el reconocimiento que merece.

Sus actores son uno de sus puntos fuertes. Uno se da cuenta de ello cuando, conforme va pasando la película, descubre que el 90% de los personajes que van apareciendo están representados por únicamente un pequeño grupo de actores, entre los que destacan Halle Berry, Tom Hanks, Hugh Grant, Jim Broadbent, el anteriormente mencionado Ben Whishaw, Hugo Weaving, o Du-na Bae, que demuestran en esta película lo que un actor debería ser capaz de hacer: interpretar papeles tan dispares que en ocasiones se haga imposible reconocerles, de forma que casi llegues a olvidar que en pantalla estás viendo a Forrest Gump o a una ex chica Bond.

Quizá lo más espectacular de la película es el vestuario, que acompañado con la peluquería y el maquillaje produce una mezcla perfecta. Si se ha dicho que el espectador debe mantenerse atento durante toda la película, no es sólo para poder captar cada uno de los hilos que van tejiendo esta trama y que unen cada una de las historias, sino también para poder encontrar a los diferentes actores y actrices en los personajes que van apareciendo, ya que en ocasiones su aparición es tan fugaz o su caracterización es tan magnífica que es casi imposible reconocerlos. Otro de sus grandes puntos fuertes son unos espectaculares efectos visuales que, unidos a una potente producción, harán que viajes desde el sur de los EEUU del siglo XIX, pasando por el Londres actual, hasta una Seúl post-apocalíptica, en una era en la que los coches vuelan y todo está al alcance de un mando a distancia.

Pero se esconde en esta película una idea que se desarrolla a lo largo de todo su argumento, y que en todas y cada una de las historias se lucha por cambiar: “el pez grande se como al pez pequeño”. Se trata de una lucha por demostrar que podemos cambiar nuestro destino, que debemos luchar por aquello que creemos correcto, y que todos y cada uno de nosotros está unido a otros, ya sea en el pasado, en el presente o en el futuro.

En definitiva, una película basada en unos buenos efectos visuales, un gran vestuario y peluquería, que esconde en su interior la idea de que todas las personas podemos cambiar nuestro destino, por muy difícil que ello resulte.

“Con cada crimen que cometemos y cada gesto amable, alumbramos nuestro futuro”.

Lo mejor: vestuario, peluquería y maquillaje que, unidos a unos maravillosos efectos visuales, son el aporte técnico perfecto para ejecutar un guión espectacular que invita a la reflexión.

Lo peor: quedarte con las ganas de más, después de casi tres horas de película.

http://www.youtube.com/watch?v=MVg4fHWwsVs

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