Oz: Un Mundo De Fantasía… y millones malgastados

por Carlos Montes

 

De entrada digo que he intentado ver la precuela, (no se ni cuantas adaptaciones van ya de “El Mago De Oz”) de la maravillosa película de Victor Fleming, como si fuera un niño. Y escribo esto porque luego los “agoreros” que lean la crítica, dirán que pongo esto porque no he visto la película como un niño pequeño.

Acaba de llegar a un pueblecito un circo ambulante, con sus acróbatas, “enanos”, hombres forzudos, y la principal atracción del circo, el mago Oz (interpretado por un simple James Franco, acostumbrado a hacer cosas mejores, como “127 Horas”…): un avispado hombre que se dedica a manejar a toda la compañía a su antojo (incluido a las mujeres), y que realiza pequeños trucos para ganarse algún dinero, y poder llegar a ser algún día tan rico y tan grande como el gran H. Houdini.

Un día, uno de los hombres de la compañía persigue al mago Oz porque éste le ha robado. Al verse acorralado, decide subirse a un globo aeroestático para escapar, y cuando va por el aire, se encuentra de frente con un tornado que lo lleva hasta la ciudad de Esmeralda.

Y a partir de aquí, queridos amigos, es donde empieza el juego visual, el poco guión, la historia previsible y los fuegos artificiales. Vamos paso a paso:

 Al caer con el globo en Esmeralda, Oz, los espectadores, y yo, divisamos un paisaje maravilloso lleno de inmensa y amplísima vegetación, y con un extraordinario colorido. El impacto visual en este punto del desarrollo es demoledor, y destacan mucho las texturas que, por ordenador, generan efectos de niebla muy atractivos.

Allí Oz se encuentra con Theodora , en la piel de Mila Kunis, cuya interpretación sigue la línea general del resto del reparto. Aunque es verdad que las actuaciones son tan simples, parte de la culpa la tiene el director, que no ha sabido sacar partido a un buen elenco de actores.

 

Volviendo a la pantalla, vemos a Oz y a Theodora conversar y caminar por un camino de baldosas amarillas (por cierto, si antes mencionaba lo del colorido, es increíble sin embargo lo poco que se ven en la película estas baldosas). El paisaje que se ve, no obstante, sigue siendo fascinante.

Más adelante, los protagonistas serán recibidos en un poblado por Evanora (Rachel Weisz), hermana de Theodora. Rachel Weisz es la única que le saca un poco de provecho a su papel. Pero su actuación tampoco es para tirar cohetes…

Evanora (Weisz) y Theodora (Kunis), hermanas en la película.

 

Aquí me pregunto:

¿No se podía haber incluido algún número musical? Recuerdo que la película de 1939 era de género musical y fantástico, y en ésta lo único que podemos ver es un intento, de una duración de… 20 segundos. Aprox…

¿Y haber intentado hacer una historia que te enganchara un poco, al menos, durante alguna parte del metraje? Esto evidencia un pobre guión.

La otra reina, Glinda, de cuyo papel se encarga Michelle Williams, tiene un peso más destacado en la segunda mitad del film. La actriz, a la que podemos recordar en la piel de Marilyn Monroe en la cinta “Mi semana con Marilyn” (Simon Curtis, 2011), demuestra su polivalencia al elegir papeles tan dispares. Sin embargo, su último trabajo no le reportará tantos elogios como el de hace dos años.

Y llegado el final, os podéis imaginar todo lo que va a pasar. La historia es muy previsible de principio a fin. En este sentido, debemos admitir que el trabajo de Mitchell Kapner y L. Frank Baum, guionistas, deja mucho que desear. En lo referente al segundo, extraña que haya permitido un trato tan poco habilidoso a uno de sus principales relatos.

 

Por último, me cabe una última reflexión: Si Victor Fleming hubiera tenido encima de la mesa la cantidad de dinero que ha tenido Sam Raimi para hacer esta pelicula, ¿habría hecho algo más extraordinario aún que lo que ya hizo en su dia? ¿o quizás no? Porque su cinta de 1939 es genial. Y no pido que Raimi haga algo parecido a lo de Fleming, sino simplemente, que con toda esa “pasta”, produzca algo más que fuegos artificiales.

Al menos, me alegro de que en esta película no se haya incluido ninguna versión de la famosa canción “Over the Rainbow“.

Lo Mejor: La recreación visual, y la escena en la que el mago pega las piernas de la muñeca de porcelana.

Lo Peor: La historia, que no engancha, lo previsible que es todo, y unas actuaciones muy simples.

 

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