“Amor y Letras: Rayando lo místico”

por Carlos Montes

Dice Josh Radnor que escribió el guión cuando estaba en España. Yo digo que escribió el argumento cuando estaba deprimido. Y si es verdad lo que dicen de que cuando estás en horas bajas te salen las mejores historias, en este caso amigos, no ha sido así. Porque la película del guionista, director y actor, de Amor y Letras, es bastante aburrida, tiene intención de llegar al corazón pero no lo consigue, y tiene diálogos pedantes.

Peter Hoberg (Richard Jenkins), un ex profesor de universidad, va a recibir un pequeño homenaje por sus años de servicio. Éste se encarga personalmente de llamar a uno de sus mejores alumnos, Jesse Fisher (Josh Radnor). Al salir de la reunión, el profesor y su pupilo conocen a otra de las alumnas del centro, Zibby (Elizabeth Olsen), y a partir de ese momento comienza una relación de amistad entre Jesse y Zibby a través de cartas, libros, música, largos paseos, y personajes que van apareciendo en la historia entorno al primero.

Zibby (Olsen) y Jesse (Radnor), en una escena del largometraje

Hablaré ahora de los personajes de la película, y luego iré con las cosas que me han gustado (poquitas), y las que no me han hecho gracia (bastantes). (En una palabra, voy a criticar, ¡eso que tanto os gusta!)

Encarnado por Richard Jenkins (“The Visitor”, “Mátalos Suavemente”), el profesor Peter Hoberg tiene un papel de “enlace” con el de Jesse,  una vez más, muy bien interpretado por el arriba mencionado actor. Un bastante soso Josh Radnor interpreta al ex alumno (Fisher), que a lo largo de la cinta va diciendo frases que rayan lo místico, y de manera que nadie se cree.

Elizabeth Olsen (“Silent House”,”Martha Marcy May Marlene”) es Zibby, aquí haciendo de chica de 19 años, a la que le gusta leer libros de vampiros (¿os suena de algo?). Y el que para mí es el mejor personaje de la historia, por lo bien interpretado que está y la fuerza que tiene: Judith, interpretado por Allison Janney (“Juno”,”Criadas y Señoras”).

Al que vemos en el reparto también es a Jonh Magaro, al que pudimos ver en “Almas condenadas” y “The Box”. Es Dean.

Y al último personaje del film al que me voy a referir, es a uno que hace un cameo y que no tenía ni siquiera que haber salido, por lo insignificante de su actuación: Zac Efron, como Nat.

Hoberg (Jenkins) y Judith (Janney). Ambos actores realizan un gran trabajo.

Me gusta la parte en la que suenan los pequeños fragmentos de música clásica: Beethoven, Mozart, Wagner… También un giro que hace el director con la cámara para mostrar a varios personajes en una conversación; y, sobre todo, la actuación de la antes mencionada Allison Janney.

No me han gustado los diálogos pedantes y sensibleros que intentan enseñarnos no se muy bien qué.

Amor Y Letras es una película a la que le falta fuerza por todos los lados, y que duerme a cualquiera. Desde luego, creo que en su primer film Josh Radnor estuvo más acertado.

En definitiva: muy poquito de Amor, y unas Letras interpretadas en vano.

– Lo Mejor: La conversación que tienen Judith y Jesse después de hacer el amor.

– Lo Peor: El lento ritmo de las conversaciones y su marcado misticismo.

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