“Anna Karenina: teatro y elegancia unidas de forma maestra”

Por Andrea Zabalza

Se trata de una magnífica y teatral adaptación de la obra cumbre del realismo ruso escrita por León Tolstói en 1877, Anna Karenina.

Con ésta, son siete las veces que se ha llevado al cine esta obra. Esta vez, el encargado de representar esta historia tan pasional como crítica ha sido Joe Wright (“Orgullo y Perjuicio” (2005), “Expiación (2007)).

Keira Knightley como Anna Karenina

La protagonista de la película, como no podía ser menos tratándose de una película de época y sobretodo de Wright, es Keira Knightley (“Love Actually” (2003), “El Rey Arturo” (2004)), con quién el director ya había trabajado en dos de sus películas más conocidas, las ya mencionadas “Orgullo y Prejuicio” y “Expiación” (ambas, adaptaciones de grandes obras de la literatura inglesa: la primera obra de Jane Austen, y la segunda de Ian McEwan), y donde la actriz llevaba a cabo dos personajes fuertes, decididos, con una pizca de locura, pero que a su vez desprendían una inteligencia y una suspicacia que hacían que cualquiera sintiera que estaban escritos para ella. En Anna Karenina esta sensación no es diferente.Su papel es el más importante de la película, y sobre la actriz recae todo el mérito de ésta. Realiza una actuación brillante en la que no falta la representación del sufrimiento, la locura, el amor o la pasión que envuelven al personaje de Tolstói. Espero que me perdonéis si hablo tanto de este personaje, pero es uno de los grandes papeles del año, con una Keira Knightley de sobresaliente, de nuevo en un papel de época. Es la chica a la que llaman “la reina del corset“, y es que cuando quisieron convertirla en la nueva chica de la franquicia Hollywood, como otras muchas, ella decidió ser una musa de época.

Aaron Johnson y Keira Knightley en una escena de la película

Otros personajes importantes son: Alexei Alexandrovich Karenin, interpretado por un correcto Jude Law (“Sherlock Holmes” (2009), “Closer” (2004)), es el marido de Anna, un hombre de Ley, un buen hombre que realmente ama a su mujer; cerrando el triángulo amoroso de esta obra, el Conde Alexei Kirillovich Vronsky, interpretado por el joven Aaron Taylor-Johnson (“Kick Ass” (2009), “Salvajes” (2012)), un joven y apuesto coronel del que Anna se enamora perdidamente. A pesar de defender este personaje con dignidad, no pude dejar de ver en todo momento al chico de instituto que quería ser un superhéroe de la vida real en Kick Ass, por no mencionar la falta de química existente entre él y su compañera de reparto, Keira Knightley.

El argumento de la película gira en torno al personaje de Anna Karenina, una mujer casada y respetada entre la alta sociedad rusa de la época (finales del siglo XIX). Está casada y tiene un hijo con Alexei Karenin, un hombre obsesionado con las apariencias y cumplidor de la Ley. Tras un viaje a Moscú, Anna conoce al Conde Alexei Kirillovich Vronsky, de quien se enamora profundamente, y con el que comienza una pasional relación extra matrimonial que causará un gran revuelo entre los miembros de su clase social.

Recomiendo que estéis atentos a algunas de las historias secundarias, con unos personajes dignos de más protagonismo, como el de Kitty, interpretado por la joven Alicia Vikander (“Un Asunto Real” (2012)).

Esta película es una clara crítica a los valores de aquella sociedad, una sociedad en la que valías lo que tenías, y en la que los escarceos amorosos de sus partícipes eran la comidilla del resto, que no dudaban en criticar y juzgar aquellas conductas que consideraban perturbadas. Y sobre todo, se trataba de una sociedad en la que un mismo hecho realizado por un hombre o una mujer era visto de formas muy diferentes. Incluso un adulterio por parte de un hombre, era en muchas ocasiones motivo de vergüenza para su mujer, más que para el propio hombre.

Espectacular escena de la película

Una de las cosas más características de esta película es la teatralidad que rodea a todas las escenas, ya que la película está contada desde un viejo escenario de teatro donde los actores se mueven al ritmo de la preciosa banda sonora (atentos a ella porque es uno de los grandes puntos fuertes de la película), de forma exquisita. Es quizá lo mejor de la película. Se trata de una estética fina y cuidada hasta casi la perfección, unos personajes que parecieran sacados de la misma obra de Tolstói, una música que durante las dos horas de película es perfecta en cada escena, y sobre todo un vestuario digno del Oscar que ha ganado en la última ceremonia de estos premios.

En definitiva, nos encontramos ante una de las mejores películas del año, basada sobre todo en una cuidada y elegante estética, una escena que nos llevará al teatro, y en la que el vestuario goza de una gran importancia.

Lo mejor: la interpretación de Keira Knightley, una Anna Karenina casi perfecta, con una elegancia exquisita. Y por supuesto, un precioso vestuario que te transporta a pleno siglo XIX.

Lo peor: la falta de química entre la pareja protagonista, Aaron Johnson y Keira Knightley.

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