“El Mensajero: la historia del “padre-coraje” americano…”

por Alejandro Aramendía

Basada en hechos reales

Este simple término es suficiente para condicionar profundamente la percepción del espectador que ve la película que lo exhibe. Prueba de ello es que la mayoría (por no decir “todas”) las películas basadas en eventos sucedidos en la vida real, lo anuncian. Al principio, al final, durante la campaña de marketing, o en la entrevista que ofrece el director… Si una película está basada en hechos reales, al final, uno se entera.

¿Por qué? El componente de empatía crece enteros. Si lo que pasó en la película no es una simple ficción generada en la artificiosa mente de un guionista, sino que sucedió a una persona como nosotros, entonces pudo habernos sucedido o puede sucedernos a nosotros. La historia adquiere una cercanía demasiado intensa, e incluso queremos saber más sobre la historia real del personaje. En definitiva, el impacto crece, y la taquilla engorda. Películas como Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012) o La Red Social (David Fincher, 2010) son una prueba del éxito que genera la cercanía en las películas.

En el centro: Rafi Gavron, como “Jason Collins”

El Mensajero, la cinta de la que hablaré a continuación, está basada en hechos reales, y lo resalto, puesto que este hecho influyó enormemente en su valoración.

La cinta está dirigida por el californiano Ric Roman Waugh, director de obras de segunda línea como La sombra del crimen (2001) o Felon (Criminales) (2008), quien además firma el guión junto a Justin Haythe. En cuanto a su trabajo, lo más destacable ha sido su capacidad para mantener un hilo argumental limpio, que se sigue con facilidad, manteniendo la tensión hasta el final de la película, y sin caer en el error de abusar de las escenas de acción, a pesar de que sus dos horas de duración acaban haciéndose un tanto largas. No obstante, es más que meritorio el hecho de que haya conseguido sacar una actuación aprobable de Dwayne Johnson. Luego hablaremos de él.

En lo que respecta al guión, la historia se centra en el caso de Jason Collins, un adolescente acusado de tráfico de drogas, afectado por la polémica Ley de Condenas Mínimas, un sistema que ofrece a los acusados por un delito relacionado con la venta y difusión de narcóticos la oportunidad de redimir parte de su condena mediante la delación de figuras más importantes dentro de la red de tráfico. Ante la incapacidad del joven para facilitar a la policía ningún nombre de interés, y la amenaza de una larga condena en prisión, el padre del chico, John Matthews, negociará con la fiscal un curioso trato: él conseguirá infiltrarse en una trato de drogas, y a cambio su hijo quedará beneficiado por una reducción casi completa de la pena.

Gracias a una buena utilización de los diálogos, a menudo concisos y directos, y a la buena caracterización de los personajes, de fácil conocimiento (aún con riesgo de estar algo estereotipados) facilitan la intelección de la trama principal. Excepto por la extensa duración del film, que a mi juicio podría haber contado con un cuarto de hora menos, no puedo poner demasiadas pegas al guión.

Sí podría hacerlo con algunas de las interpretaciones. Y para mi propia sorpresa, con las de aquellos de quien menos me lo esperaba.

Barry Pepper, Susan Sarandon, y Dwayne Johnson, en un fotograma de la cinta.

En lo que respecta a Dwayne Johnson, responsable del papel del “padre-coraje” John Matthews, podríamos estar hablando del mejor papel de su carrera hasta la fecha. El actor, al que actualmente podemos ver en cartelera en Fast & Furious 6 (Justin Lin, 2013), actúa de una forma algo exagerada y sin fuelle. No obstante, esperaba que su actuación hiciese honor a su nombre artístico (“La Roca“), y no fue para tanto. Siendo optimistas, podríamos estar hablando de una carrera en remontada.

Susan Sarandon, a la que podemos contemplar en cartelera formando parte del plantel de tres títulos diferentes (éste del que hablamos, además de Un amigo para Frank (Jake Schreier, 2013) y La Gran Boda (Justin Zackham, 2013)), interpreta el papel de la fiscal Joanne Keeghan, con la que John deberá negociar la liberación de su hijo, y además encargada de dirigir la investigación contra el bando criminal. Me defraudó. Entiendo que actualmente ha tenido mucho trabajo, y es prácticamente imposible mantener el tono de calidad en todas las películas en las que uno trabaja. Pero, en ese caso, tal vez debería pensar en rechazar algunos de esos papeles, sobre todo, cuando hablamos de proyectos tan medianos como éste. Sarandon es una actriz top, y debería elegir sus papeles como tal.

El papel del agente Cooper, uno de los principales activos de la DEA, corre a cargo del reputado Barry Pepper (La Milla Verde (Frank Darabont, 1999), Valor de Ley (Joel y Ethan Coen, 2010)). A diferencia de su compañera de reparto, Pepper sí sabe mantener el nivel de calidad al que nos tiene acostumbrados, aunque su papel, secundario, sea pequeño.

Jon Bernthal, como “Daniel James”

Por último, debo destacar a dos de los secundarios. Por un lado, y negativamente, a Rafi Gavron (al que hasta ahora habíamos visto en varias teleseries como CSI, 24, y en la cinta de 2008, Corazón de Tinta), intérprete del papel del joven Jason Collins. Un papel tan simple no se le debería hacer tan duro si quiere seguir en una industria tan competitiva. Por otro lado, y positivamente, a Jon Bernthal, a cargo del jornalero Daniel James. El actor logra sacar una buena actuación, destacando por ser el único de todo el reparto capaz de transmitir algo de emoción.

En el apartado más técnico, la pausada banda sonora contribuye a que la película decrezca en intensidad. Esto contribuye a crear la ya comentada sensación de que la cinta se alarga demasiado. No obstante, tanto la luz, como el rodaje en exteriores es muy acertado, creando un ambiente de suburbio, en ocasiones, y de zonas rurales, en otras, que sitúa al espectador en un contexto bastante bien definido.

En definitiva, El Mensajero es una cinta sobria, que de no estar basada en hechos reales, podría llegar a considerarse una aburrida película de acción, pero que, al estarlo, se toma como un drama real, con un mayor valor documental. Esto hace que la ausencia de acción sea comprensible, y la valoración, por lo tanto, mejore bastante. Una grata sorpresa…

– Lo mejor: La actuación de Jon Benthal, aunque sea secundaria.

– Lo peor: El fiasco al ver a Susan Sarandon rebajando el nivel de su carrera cinematográfica, y la duración: a la cinta le sobra un cuarto de hora.

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Un comentario el ““El Mensajero: la historia del “padre-coraje” americano…”

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