“After Earth: M. ‘Twilight’ Shyamalan, director en el ‘ocaso’ de su carrera…”

por Alejandro Aramendía

Así es. La carrera de M. Night Shyamalan se hunde como el Titanic. Lo hace estrepitosamente, sin nada a lo que amarrarse, y cada vez más rápido.

Shyamalam era un flamante director, que tras un par de trabajos iniciales, firmó una de las grandes obras de psico-terror ejecutadas en los últimos tiempos, El Sexto Sentido (1999). Tenía buena mano, y podía contar con actores de primer nivel, como Joaquin Phoenix (con el que trabajó, por ejemplo, en Señales (2002) y El Bosque (2004)), Mel Gibson (protagonista de Señales…), Samuel L. Jackson (El Protegido (2000)), o el propio Paul Giamatti, al que dirigió en la controvertida La joven del agua (2006).

Además, su ritmo de producción era alto. Entre los años 1999 y 2009, dirigió 9 películas, además de responsabilizarse del guión de todas ellas, y de colaborar en varios guiones que el realizador finalmente no dirigió. Gozaba del prestigio que le otorgaron sus dos nominaciones al Oscar por El Sexto Sentido, las buenas críticas de sus películas posteriores, y el hecho de ser un director con un estilo muy marcado y reconocible, algo complicado en la vorágine de películas comerciales en la que se ha convertido la industria hollywoodiense.

Jaden Smith (Kitai), junto a su padre, Will Smith (Cypher)

Pero su transatlántica carrera iba pronto a oler el hielo, en forma de críticas dispares que su cinta La joven del agua recibió. (A mí personalmente, la cinta me gustó, gracias al ambiente de cuento clásico que el director es capaz de dibujar. No obstante, debo reconocer que es tal vez el más flojo de sus últimos “buenos trabajos”). Y como si del mítico barco de la White Star Line se tratase, la carrera de Shyamalan, de forma aparentemente inexplicable, se estrelló. Chocó contra un tremendo “iceberg“: Airbender, el último guerrero (2010). Pretendía llevar a cabo una trilogía, pero la primera entrega fue tan horrorosa, tan pésima, tan ridícula y tan desagradable que el director, lejos de plantear siquiera una segunda, vio cómo su nombre era justamente arrastrado y vilipendiado por parte de la crítica a nivel mundial, y cómo a él mismo se le relegó a un plano marginal dentro de su propia industria.

Después de su “accidente”, sólo podía hacer dos cosas: remontar el vuelo con una cinta que limpiase el sucio de Airbender, o terminar de hundirse.

El poder de producción de Will Smith le ha dado la oportunidad de redimirse, pero Shyamalan la ha desaprovechado. La dirección de After Earth falla en muchos aspectos.

En primer lugar, la cinta carece de intensidad global. Es una cinta floja, sin potencia visual, sin impacto. Cuando hablo de potencia visual, no me refiero a unos buenos efectos especiales, que los tiene, ni a unos buenos movimientos de cámara, que aunque un tanto mareantes, también los tiene. Me refiero a impacto emocional, a la capacidad de hacer que el espectador quede imbuido en la imagen, y siga la película, experimentando la tensión narrativa. De eso After Earth carece, y es algo que deja un mal sabor de boca cuando uno se da cuenta de que la idea original de la película daba para más.

Por otro lado, la dirección falla en cuanto a dirigir a los actores se refiere. La actuación de Will Smith (en el papel de Cypher Raige) no consigue transmitir emociones, mientras que su hijo Jaden (a su vez, en el personaje del hijo de Cypher, Kitai) peca todavía de principiante. Sobreactúa en varias de las escenas, y deja al descubierto su reducida madurez como intérprete. El resto de actuaciones son invaluables debido a su brevedad, y su rol prácticamente irrelevante, a excepción tal vez de la de Zoë Kravitz, que, en un par de momentos puntuales, logra transmitir algo de emoción en su papel de Senshi, la hermana de Kitai.

Por último, Shyamalan descuida el apartado musical de la cinta. La banda sonora desaparece por momentos, lo que contribuye a que la frialdad de algunas escenas aumente, y éstas se tornen verdaderamente espesas.

En cuanto al guión, firmado por el propio director en conjunto con Gary Whitta (responsable del libreto de la soporífera El Libro de Eli (Albert Hughes & Allen Hughes, 2010)), posee una buena idea principal, de la que apenas se saca partido.

El argumento se basa en la historia del comandante Cypher Raige, un alto mando de un ejército interestelar, que protege a la colonia de humanos que sobrevive 1000 años después del abandono de la Tierra por parte de la raza humana. El general retorna a su casa presto a ejecutar su jubilación, pero allí encuentra a su alicaído hijo Kitai, frustrado en su intento de demostrar a su padre su propia valía. El padre, al reconocer que ha abandonado en parte a su familia durante sus años de servicio, y observar a su hijo atormentado por algunos fantasmas del pasado, decide llevárselo en una última misión. Sin embargo, algo sale mal, y la nave en la que viajan cae a un planeta inhóspito, altamente hostil para el ser humano. Este planeta es la Tierra, y padre e hijo deberán trabajar conjuntamente para sobrevivir.

El principal problema es que la historia se cuenta de forma atropellada. Las descripciones son breves, y se pasa de una escena a otra de forma demasiado rápida, sin detalle. Éste es uno de los aspectos que hizo de Airbender una película mediocre, y en esta cinta, Shyamalan vuelve a caer en el mismo error.

Otro de los problemas que presenta la versión española de la cinta es el doblaje. Además de lo extraño que resulta escuchar a Will Smith con otra voz que no sea la de su doblador habitual, Iván Muelas (en la cinta, su doblaje corre a cargo de Daniel García, cuya voz podemos asociar habitualmente a Brad Pitt o Ewan McGregor en los doblajes castellanos…), debemos soportar el pésimo doblaje que se ha llevado a cabo sobre el personaje de Jaden Smith. Si el chico no termina de bordar su papel, el doblaje no hace sino rematarlo.

After Earth apenas tiene aspectos positivos que destacar. Tal vez uno sea su notable dirección artística, con una bella recreación de una Tierra post-apocalíptica salvaje, y un atractivo diseño de las viviendas de la colonia humana futurista. Otro, sin duda, es su vestuario y atrezzo, repleto de curiosos gadgets.

En definitiva, After Earth es una película mediocre, que no da el nivel siquiera para una película veraniega, y que, de no ser por el tremendo reclamo para el público que constituye la genial figura de Will Smith, apenas habría recibido espectadores. Al menos, ese habría sido mi pronóstico. Shyamalan debería empezar a disparar bengalas…

– Lo mejor: El aspecto artístico de la producción: vestuario, atrezzo y diseño.

– Lo peor: El doblaje al castellano que la distribuidora ha elegido, y el trabajo de Shyamalan, en todos sus aspectos.

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