“Presentimientos: Viaje a un mundo de sensaciones dispares…”

por Alejandro Aramendía

Cuando de cine español se trata, uno puede esperar cualquier cosa. Es decir, en general, el cine español tiene un ratio parecido, tal vez incluso un poco más favorable que el americano, de producciones que merecen la pena frente a aquellas que no. Sin embargo, el número de éstas es bastante más reducido que el número de proyectos que llegan desde Estados Unidos, de modo que es difícil prever de forma estadística si lo que vamos a ver en pantalla será una buena película, o por el contrario, un fiasco.

Con esta incertidumbre, me siento en la butaca a ver Presentimientos, la nueva cinta del director Santiago Tabernero.
Y conforme arranca la película, comienzo a experimentar incómodas sensaciones. La trama, que narra la historia de Félix y Julia, una pareja joven que recientemente ha tenido un hijo, y debido a la falta de entusiasmo en sus vidas, deciden irse de vacaciones a un resort costero, resulta, en un primer momento, demasiado acelerada, poco inteligible: extraña. Las actuaciones no encajan bien, parecen forzadas. Incluso se detecta algo raro en el guión.

Eduardo Noriega, como “Félix”

Entonces, algo pronto, y sin que los personajes sean presentados de forma detallada, el guión da su primer giro. Julia se pierde, y escucha un accidente de coche. Los personajes principales se separan. El espectador observa con detenimiento el curioso proseguir de la historia, y comienzan los flashbacks. Entonces empiezo a conocer poco a poco a los personajes, y lo que antes había sido un proceder de realización atropellado, ahora resulta simplemente un juego para captar la atención de aquellos que comen palomitas. Me relajo.

Mientras, Marta Etura (Celda 211 (Daniel Monzón, 2009), Mientras Duermes (Jaume Balagueró, 2011)) en el papel de Julia sigue pareciéndome forzada, y Eduardo Noriega (El espinazo del Diablo (Guillermo Del Toro, 2001), Una pistola en cada mano (Cesc Gay, 2012)), interpretando a Félix, me sigue dando la sensación de ser un actor en baja forma… Pero empiezan a mejorar. Y la cinta va adquiriendo intensidad. Aparece en pantalla Alfonso Bassave (Dieta Mediterránea (Joaquín Oristrell, 2009)), en el papel de Marcus, y su actuación resulta más natural que la de sus compañeros. Éstos, a su vez, comienzan a contagiarse.

Llegamos a un nuevo punto de inflexión argumental: descubrimos la realidad de la situación de Julia, y el paralelismo entre la historia que por un lado vive ésta, y por otro, su pareja Félix. Y parece que la distancia que separa a ambos en la trama se hace más grande, tanto en la pantalla, como en mi mente, ya que empiezo a considerarlos demasiado extravagantes para ser reales. Y comienzo a entender mejor la historia, y sin embargo aparecen cosas de intelección más exigente, acompañando al papel de una bastante buena Gloria Muñoz (que representa a la madre de Julia), dentro del mundo onírico en el que la protagonista se encuentra. Y cuando mayor es la longitud que separa a ambos personajes entre ellos, y mayor es la falta de identificación que yo siento por ellos, mejor es el trabajo que Noriega y Etura están desarrollando, y con mayor intensidad interpretan sus papeles.

Y llegamos al último giro del nudo del guión, y los personajes se acercan entre ellos, hasta el punto de tocarse nuevamente de forma física y literal. Y yo me uno a ellos en un momento que transmite verdadera emoción. Y después de llegar a tocarme realmente el corazón, la película… se acaba.

Me levanto de la butaca con un gusto agridulce por las actuaciones del dúo protagónico, y opino que el director ha realizado un trabajo un tanto flojo, aunque no llego a entenderlo hasta que escucho, más tarde, en una entrevista, que su intención al comienzo de la película es “alejar al espectador de los personajes, para posteriormente acercarlos de nuevo”. Y entonces mi opinión torna de un modo considerable, y alabo su labor.

Julia (Marta Etura), a la derecha, junto a Marcus (Alfonso Bassave), en primer plano

En cuanto al guión, basado en una novela de la escritora Clara Sánchez, opino que es tal vez demasiado innovador para lo que estamos acostumbrados a ver en el panorama de Cine patrio, y eso no siempre es bueno, sobre todo si cae en manos de profesionales con no demasiada experiencia en realización, como el director Santiago Tabernero (acostumbrado a realizar proyectos televisivos, y cuya única obra como cineasta de largometrajes que recordamos es Vida y Color (2005)), o el co-guionista Eduardo Noriega, que debuta en esta labor. Me explico: creo que, potencialmente, daba para una película de un tamaño, o dimensión, mayores.

El apartado musical, en el que destacan las canciones interpretadas por el grupo musical español Russian Red, me agradó bastante, pero no lo hizo tanto el hecho de que su cantante abusase con demasiados cameos en pantalla.

En definitiva, Presentimientos fue para mí una película más bien de sensaciones, y dispares, que me condujo por diferentes estados de ánimo a lo largo del desarrollo, haciendo que, sobre todo al principio, me descentrase de ella por falta de enganche. Dudo que las mejores de estas sensaciones se repitiesen en un segundo visionado de la cinta, de modo que eso me hace valorarla un poco peor. Eso sí, les confieso que, aún ahora, sigue siendo algo misteriosa para mí…

– Lo Mejor: La cumplida intención del director de manejar la mente de los espectadores a su voluntad.

– Lo Peor: Que cree sensaciones tan dispares, siendo poco clara; y los altibajos interpretativos de los protagonistas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s