“Alabama Monroe: Country, doloroso…”

por Carlos Montes

Os va a parecer una chorrada, pero siempre me han gustado los directores que aprovechan la ocasión para meter en su película la canción The Lion Sleeps Tonight (versión del éxito de la música popular africana Mbube de 1939) por el motivo que sea, y creedme, en esta cinta tiene un gran motivo para hacerlo. Ya me pasó con la obra maestra animada El Rey León, en la que por un momento aparece este tema. Y evidentemente no solo me ha gustado el trabajo del director por incluir esta canción, si no por algunas otras cosas más que os comentaré a continuación.

Felix Van Groeningen realiza su cuarto largometraje, y éste es sin duda el film que dentro de su corta carrera le hará bastante más conocido a nivel mundial, gracias en parte a su nominación al Oscar en la categoría de Mejor película de habla no inglesa. El film es de Belgica por cierto. Me parece un gran acierto del director haber transmitido la sensación de que la cinta tiene dos partes bastante diferenciadas, como si fueran dos películas totalmente diferentes dentro de una misma. Una parte desde que la pareja de protagonistas se conoce y pasan grandes momentos juntos, y la otra, en el momento que tienen a su hija y eso hace que les cambie la vida.  Todo esto se ve reflejado en la cinta con “saltos” en el tiempo de adelante hacia atrás y viceversa. El director hace que quede toda la historia muy clara para que no te pierdas en ningún momento. ¡Eso es otro acierto de Felix Van Groeningen!

Elise (Veerle Baetens) y Didier (Johan Heldenbergh)

Didier (Johan Heldenbergh) es un gran cantante y músico dentro de una banda de música country. Elise (Veerle Baetens) es una mujer que tiene un negocio de tatuajes. Tras conocerse un día en el trabajo de ella,  los dos empiezan un largo y maravilloso romance que culmina con la llegada de su preciosa hija Maybelle.

Lo que más me ha gustado de esta película son las excelentes canciones que cantan a lo largo del film los dos protagonistas junto a la banda que les acompaña. El tipo de música que tocan es country Bluegrass (un country en el que únicamente se utilizan instrumentos de cuerda, y cuyo nombre deriva de un curioso fenómeno clorofílico que sucede en las praderas de Kentucky, de donde procede, y que provoca que la hierba aparente un color azul), y es extraordinario ver cómo cantan los temas en los que las letras van acordes con todo lo que ha pasado anteriormente en la pantalla. Ni que decir tiene, la importancia de la música es crucial para transmitir unas buenas sensaciones que ayudan a que te metas en la historia. Este estilo de películas, como por ejemplo El Último Show de Robert Altman, son muy agradables de ver en el cine, no tienen banda sonora al uso porque ya estás viendo a los actores cantando y escuchando la música. Aunque si hablamos de la trama, está claro que la cinta de Altman no tiene nada que ver con la de Van Groeningen.

La película nos lleva emocionalmente a través de un matrimonio que vive intensamente la vida en pareja, y nos enseña cómo sienten que la música y el estar con su hija los hace sentirse en una tremenda armonía; también, cómo se afrontan las situaciones de manera totalmente diferente cuando las cosas no van bien y todo se desestructura. Quizás lo que más flojea en este buen film curiosamente sea parte del guión, que por momentos deja algún que otro ramalazo político en el argumento.

Hablaré de los protagonistas que son los actores que engloban el 95% de la historia. El primero es Johan Heldenbergh, un hombre que también había trabajado con el mismo director en las anteriores películas de este, y que aquí nos deja una buena sensación haciendo de un padre que al enterarse de que su mujer está embarazada, no lo acepta muy bien, pero luego se desvive por su hija. Este mismo papel lo había interpretado ya en el teatro.

La segunda es Veerle Baetens, quien ya trabajó anteriormente con Heldenbergh en la cinta Hasta La Vista: hace una buena actuación en su papel de madre que vive con mucha intensidad cada momento con su hija y con su marido. Y me ha gustado cómo refleja en las escenas en las que está cantando, a través de sus miradas y sus movimientos, las situaciones que está viviendo. La actriz ganó el Premio Europeo de Cine por este largometraje.

Es una pena que no podamos ver más a menudo cine proveniente de países como Belgica, Noruega, Suecia, Holanda… porque es un cine que suele tener historias muy cercanas al público, con buenos argumentos, con grandes actuaciones, y que en definitiva, es cine de calidad. Gracias al circuito de festivales por los que van pasando y a los premios y nominaciones que cosechan, tenemos la suerte de poder ver estas películas. Este mismo film ha pasado por varios de estos conocidos festivales como Tribeca, el de Vancouver, o la Berlinale.

Una cinta honesta y llena de realismo en la que la pareja protagónica nos muestra una simbiosis que llega hasta el espectador, un matrimonio que disfruta de todos sus actos, a la hora de amar, cuando cantan, al reír… y que quiere afrontar sus problemas de manera muy cercana y unida, ¿o no?.

– Lo Mejor: La música, las miradas, gestos y movimientos de Elise y Didier.

– Lo Peor: Que por momentos el guión politiza la trama, y eso chirría un poco. Y que se titule Alabama Monroe, cuando su título original es The Broken Circle Breakdown.

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