Monuments Men: esta obra de arte no pasará a la Historia…

por Alejandro Aramendía

No sé qué es peor: una película odiosamente mala, o una película ‘del montón’.

Con las primeras me escandalizo, me enervo, me ofusco, me aburro, me amargo, me río, me salgo de la sala. Me muevo. Con las segundas, sin embargo, me canso. Sí, el término es correcto: “cansancio”. Primero, lo sufro cuando la película es medianamente interesante, pero complicada de seguir, obligándome a un esfuerzo por entenderla que me cuesta desarrollar; en un sentido alternativo, me cansa también el hecho de esperar y esperar el golpe definitivo que incline la balanza a un lado u otro, y la sensación de decepción es inmensa cuando descubro finalmente que dicho golpe no llega; y finalmente, me genera estrés el tener que dedicarle demasiado tiempo de reflexión a una película que no se muestra determinante en cuanto a sus intenciones, y que posee un resultado ambiguo.

Matt Damon y George Clooney, como ‘James Granger’ y ‘Frank Stokes’

De hecho, generalmente recuerdo con mayor facilidad (imagino que es el mismo mecanismo el que actúa cuando vemos “mala” publicidad…) las películas horrorosamente malas (léase Airbender: El último guerrero (M. Night Shyamalan, 2010) o The Box (Richard Kelly, 2009), por ejemplo…), que aquellas que tienen más efecto mediático, pero que finalmente me dejan tibio.

Si el otro día hablaba de Cuento de Invierno (Akiva Goldsman, 2014), y la encuadraba claramente en el primero de estos dos grupos, hoy tengo que meter Monuments Men en el segundo.

George Clooney es el director de la cinta, uno de sus guionistas, y también encabeza el reparto que la protagoniza. Lo primero lo hace regular; lo segundo, rematadamente mal; y lo tercero, medianamente bien.

La dirección flojea en dos aspectos: no es demasiado firme en algunos momentos, y deja demasiados cabos sueltos cuando pasa de una escena a otra, de un diálogo a otro, de un actor a otro, e incluso de un plano a otro. Tiene pocos detalles, y hay escenas que no se entienden demasiado bien. Una de ellas, en la que más noté este aspecto, es aquella en la que Jean Claude Clermont (Jean Dujardin) y su compañero Walter (John Goodman) se apean de un camión militar para contemplar un caballo, con todo lo que sucede después de esto. Me faltó algo más de explicación, algún detalle más en los planos, tal vez algo de diálogo. Por cierto, en esta misma escena, el cambio repentino entre comedia y drama me pareció desconcertante. No obstante, no puedo negar que Clooney haya conseguido dotar a su película de cierto ritmo, que hasta cierto punto, genera una película divertida.

Justus Von Dohnányi, como ‘Viktor Stahl’

Es en el guión donde yo veo la mayor deficiencia. Principalmente, en la mareante sucesión de momentos cómicos alternados con momentos de carga dramática, algo de lo que he puesto un ejemplo en el párrafo anterior. Por otro lado, la historia se construye de forma pobre, entorno al personaje de George Clooney, e incluso el propio director se dedica un monólogo en forma de discurso que a mí me resultó patético. La historia nos cuenta la aventura de siete expertos en Arte, americanos, británicos y franceses, enviados entre las filas de Aliados que combaten a las tropas de Hitler para intentar evitar que el ejército destruya obras de arte en medio de la guerra. Su misión variará al descubrir que el ejército nazi, en su huida, está almacenando obras históricas en lugares ocultos, y pretende destruirlas. La trama, que en sí daría bastante juego, no es aprovechada en absoluto, y simplemente se utiliza como pretexto para generar cuatro chistes fáciles, y que cuatro o cinco amiguetes, de la talla de Matt Damon o Bill Murray, se paseen frente a la cámara de forma relajada, mientras descansan de su trabajo en proyectos de mayor calado.

Éste es, creo, el propósito de este largometraje. Parece más bien un vídeo casero, grabado en la cantina del estudio, entre escena y escena del Gravity (Alfonso Cuarón, 2013) que le ha dado muy buenas críticas a George Clooney, o el A propósito de Llewyn Davis (Joel y Ethan Coen, 2014) que ha hecho lo propio con John Goodman (al que siempre recordaré, inevitablemente, como Pedro Picapiedra en Los Picapiedra (Brian Levant, 1994)).

Éstos, por cierto, se muestran canallas, pero tampoco demasiado ingeniosos. Clooney, en el papel del jefe de grupo Frank Stokes, es tal vez el que se lo toma más en serio. Y Cate Blanchett y Matt Damon, en los respectivos Claire Simone y James Granger, los que aportan su dosis de calidad. Jean Dujardin (The Artist (Michel Hazanavicius, 2011) está situándose bien dentro de la industria hollywoodiense, pero me gustó bastante más en El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013) como banquero suizo, que en esta como artista francés. En las actuaciones secundarias, tal vez el que más me llamó la atención fue Justus Von Dohnányi (como Viktor Stahl…). Protagoniza la “escena de los cuadros”, que es tal vez la que más gracia me hizo.

En cuanto a la producción, a George Clooney no le ha importado lo más mínimo pagar de su bolsillo la puesta en el aire de varios aviones de la época, la destrucción de unos cuantos camiones militares de la Segunda Guerra Mundial (imagino que replicados…), o la buena recreación de unas cuantas ciudades en ruinas. Seguramente, recuperará lo invertido (la película ha liderado la taquilla española el fin de semana de su estreno…), aunque bien podría habérselo gastado en su marca favorita de café.

De izda. a drcha.: John Goodman, Matt Damon, George Clooney, Bob Balaban y Bill Murray

Monuments Men (las distribuidoras en nuestro país le han arrebatado el The… original) pasará sin pena ni gloria por este mes de los grandes premios cinematográficos, por este año, y seguramente, por la historia del Cine en general. Me marcho a descansar…

– Lo Mejor: Blanchett y Damon, con cierta química entre ambos actores que podría explotarse en el futuro.

– Lo Peor: La falta de ambición en el film, y los cambios repentinos entre drama y comedia, que cortan de forma desagradable las cuatro sonrisas que dibuja el espectador.

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Un comentario el “Monuments Men: esta obra de arte no pasará a la Historia…

  1. Igual me equivoco, pero esta película huele a versión extendida. Como película no es mala, fallida, sí, pero no mala y ya veremos si la versión extendida le da ese plus que he encontrado a faltar en la sala de cine.

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