Philomena: Te Perdono…

por Carlos Montes

Creo que  Stephen Frears ha hecho una buena película con Philomena. Si ha hecho una buena adaptación del libro, eso ya no os lo puedo decir porque personalmente no me he leído la obra “El Hijo Perdido de Philomena Lee” de Martin Sixsmith, pero a tenor de su nominación al Oscar en guión adaptado, sí parece que el director haya llevado un fiel reflejo de la novela a la gran pantalla.

Philomena (Judi Dench), la Hermana Claire (Cathy Belton), y Martin (Steve Coogan)

Salí con una sensación extraña después de ver Philomena. Me gustó la dirección, me gustaron los actores, tanto Judi Dench, como Steve Coogan (más ella que él), me gustaron los detalles (excelentes) que Frears muestra en buena parte de la cinta, y me gustó (mucho, por cierto) la excelente música de Alexander Desplat.  Pero a pesar de que todo me pareció bueno, la conclusión final sobre la película no me parece demasiado coherente, o por decirlo de otra manera, yo no le hubiera dado ese remate final a la cinta. Aunque eso entra dentro de mi sensación final y de lo que me involucro en el film cuando lo estoy viendo.  De ahí, la extraña sensación a la que me refería de haber visto que todo me iba gustando durante  gran parte del largometraje, pero quizás el final no se ajuste a lo que yo deseaba al tomar parte como espectador. Y por esa forma de ver y entender el cine y de sacar nuestras propias conclusiones de forma diferente que cada uno de nosotros tenemos, a lo mejor, la conclusión final de la cinta me dejó un poco frío. Entiendo por supuesto que el director, y más viniendo de un guión adaptado, lo haya querido plasmar así en la gran pantalla, pero también creo que volcar este final sólo en el perdón, sin reforzar otros puntos fuertes del argumento, ha hecho que sea sólo una buena película y no algo mejor.

Criada en un colegio de monjas, Philomena (Judi Dench) conoce, a través de su hija, a un periodista llamado Martin Sixsmith (Steve Coogan) al que acaban de despedir de su trabajo en la cadena de televisión BBC. Dispuesto a no quedarse parado tras su despido, Martin se interesa por la historia de Philomena, una madre que lleva casi 50 años buscando a su hijo.

Es innegable que una de las grandes virtudes del director S. Frears sigue siendo el sacar lo mejor de sus actores en cada momento, y el saber posicionarlos frente a la cámara para obtener unos buenos primeros planos para que sientas lo que el propio protagonista está sintiendo en ese momento. ¡Aquí vuelve a hacerlo de la mano de Judi Dench! Todo esto que escribo lo había mostrado ya en anteriores trabajos, en especial, en su genial Las Amistades Peligrosas con aquellos tremendos planos de Glenn Close, John Malkovich y Michelle Pfeiffer. Otra de las cosas buenas en general que tiene este director, es lo cómodo que te sientes al ver sus films, porque no deja nada al azar y sabe  muy bien enlazar los hechos dentro de la propia trama. No hay margen para las florituras y para los sinsentidos dentro de su cine. Eso es de agradecer.

Yo no descubro nada al decir que J. Dench tiene calidad para dar y regalar, pero si me gusta hacer hincapié en las buenísimas actuaciones de los actores. Aquí tenemos un buen ejemplo, ya que con su humilde mirada, la gran Judi es capaz de sentir y hacer que te sientas muy cercano al personaje. Es capaz de vivirlo como seguramente lo hiciera su verdadera madre (está basado en un hecho real), y con una sencillez pasmosa, te muestra la angustia, la “resignación” y la alegría de una madre que nunca ha dejado de querer a su hijo a pesar del largo tiempo transcurrido.

También es destacable el trabajo que realiza el actor S. Coogan, al que estamos acostumbrados a verlo en papeles más bien de comedia (The Trip, Tropic Thunder, Tristram Shandy…). Él, que en la trama es el contrapunto de Philomena, odia todo lo que tiene ver con la Iglesia, y sabe mostrar muy bien ese sarcasmo hacia eso en lo que él nunca ha creído. Desde luego, si has visto un poco la carrera de Coogan, te das cuenta que es un actor bastante fiable, y en esta cinta lo vuelve a demostrar. Del resto del reparto no se puede decir nada porque aparecen muy poco en pantalla, ya que la historia se centra en su totalidad en los papeles de Dench y Coogan.

La película lleva mucha carga de denuncia social y momentos melodramáticos que se ven salteados por unos diálogos con toques de humor que le dan ligereza al argumento, y muestra cómo encajan las emociones de los personajes en situaciones dispares y en creencias totalmente opuestas, unos personajes llenos de humanidad y sentimientos.

¡La banda sonora original que le ha hecho Alexander Desplat a la cinta es sensacional! Está metida con un tino y un acierto a lo largo de todo el largometraje con gran maestría, sobre todo en los primeros planos del film. Desplat, que es uno de los grandes compositores de B.S.O. del momento, tiene un montón de temas muy conocidos para el gran público como El Curioso Caso de Benjamin Button, Harry Potter y las Relíquias de la Muerte, El Discurso del Rey, El Caballero Oscuro, Argo… por citar sólo algunas. Está nominado al Oscar por sexta vez (todavía no lo tiene), y este domingo espera alzarse con la estatuilla. ¡Desde luego que, por su carrera, lo merece! Un motivo más para ver la película es la música. ¡Véanla, y saquen sus conclusiones!

– Lo Mejor: La actuación de Judi Dench, los detalles del director en la trama, y la música de Desplat en la primera parte del film.

– Lo Peor: Yo. Perdón por la pedantería, pero a pesar de venir de un guión adaptado, me hubiera gustado otro final.

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