El Hombre Más Buscado: verdadera Inteligencia a la hora de hacer Cine…

por Alejandro Aramendía (@alejandro_arame)

Ésta es la imagen.

Un hombre se refugia impenetrable tras un rostro cotidiano. Observa, atento, aunque no lo parece. Se mantiene cerca del marco de la imagen, lejos del centro, pasando desapercibido, aunque en realidad es el protagonista de la escena. Él domina el espacio, sin que se note. Sus objetivos no reparan en su acción, pero él, camuflado, obtiene de ellos lo que desea. Igual que llegó, se ha esfumado, entre un denso trasfondo.

Es un espía. Un espía de verdad.

Philip Seymour Hoffman, como ‘Günter Bachmann’

Existen muchísimas películas sobre agentes secretos y tramas de inteligencia. Pero son pocas, muy pocas, las que reflejan con fidelidad este mundo tan oscuro y velado, a menudo más lleno de estrategia política y estrés psicológico, que de disparos y explosiones a lomos de un descapotable. Algunas de ellas son tan veteranas como Operación Cicerón (J. L. Mankiewicz, 1952) o Los tres días del Cóndor (Sydney Pollack, 1975), y otras son más recientes, como Spy Game (Tony Scott, 2001), El buen pastor (Robert De Niro, 2006) o incluso El jardinero fiel (Fernando Meirelles, 2005).

El ya comentado factor psicológico, y la complicada moralidad de sus personajes, son algunas de las señas de identidad de este tipo de historias que nos cuentan la vida de aquellos que hacen el mal para hacer el bien.

El Hombre Más Buscado es una de ellas.

Anton Corbijn no es nuevo en esto. El que es uno de los mayores retratistas musicales de los últimos años, y que ha trabajado plasmando en imagen la música de grupos de la talla de Depeche Mode y U2, ya visitó el género con su controvertida El americano (2010). Trató la trama con la misma tranquilidad con la que trata la película que someto a análisis en estas líneas. ¿Tranquilidad? Más bien solemnidad. Calma. Quietud. Su estilo me recuerda a esas tardes de verano en las que el aire se mantiene quieto y espeso. Y sin embargo, está tenso. Muy tenso. Hasta el punto de que, por momentos, una película que apenas tiene acción consiguió acelerar mi pulso cardíaco literalmente.

‘Issa Karpov’ y ‘Annabel Richter’

Corbijn me ha demostrado con sus dos últimos largometrajes (El Hombre Más Buscado es el tercero de su carrera…) que maneja el suspense y el thriller a primer nivel.

Tengo que reconocer que trabajaba sobre una buena base. El libreto original se basa en la novela homónima de John Le Carré, que junto al guionista Andrew Bovell (su escritura más conocida es tal vez Al límite (Martin Campbell, 2010)), han conseguido crear un guión equilibrado y eficiente, interesante, y de muy buena calidad.

La historia nos habla de Günther Bachmann, un oficial de inteligencia alemán que desarrolla su actividad en Hamburgo, ciudad portuaria altamente vigilada por los servicios de inteligencia internacionales desde el atentado del 11-S. Él y su equipo trabajan en la detección de células islamistas, y están centrados en conseguir pruebas para detener a un posible financiero del terrorismo. En el proceso, aparecerá un extraño personaje, Issa Karpov, un inmigrante checheno de escasos recursos y delicada situación psicológica que se introduce en Alemania en busca de la ayuda de un rico banquero relacionado con el crimen organizado. Estos ingredientes hacen saltar todas las alarmas, y los servicios de inteligencia alemanes y estadounidenses comenzarán a trabajar a fondo para esclarecer la situación, y de paso, conducirla hacia nuevos puntos de los que puedan beneficiarse, con el fin de hacer del mundo “un lugar más seguro”…

Hasta aquí, la película tendría el aprobado asegurado, con el trabajo de producción, dirección y guión, pusiésemos las actuaciones que pusiésemos. “Pero, ¿por qué no dar un paso más hacia la excelencia?” debió de pensar el bueno de Corbijn y sus mecenas de The Ink Factory y Film4. Ese paso tiene un nombre propio: Philip Seymour Hoffman.

Robin Wright, como la agente de la CIA ‘Martha Sullivan’

El fallecido intérprete, al que todos los amantes del Cine mantendremos en nuestro recuerdo como uno de los mejores y más versátiles actores de su generación, realiza en esta, una de sus últimas interpretaciones, un trabajo extraordinario. Dando vida a Günter Bachmann, nos muestra su faceta más oscura, la de un espía aquejado de alcoholismo, melancolía, frialdad, y desdicha. Es un perdedor inmerecido, un hombre lleno de talento caído en desgracia. Un genio marginado. Sublime.

Al principal, le acompaña un elenco de personajes de reparto que no empeora el nivel, si bien tampoco lo alcanza.

El personaje de Issa Karpov recae sobre los hombros de Grigoriy Dobrygin, un actor poco conocido, que acusa el hecho de estar rodeado de grandes figuras. Él está bien, y los demás, mejor. Las escenas en las que el actor trabaja más intensamente son aquellas en las que se mezcla con Rachel McAdams, que representa a la abogada Annabel Richter. Este personaje accede a ayudar a Issa sobre suelo alemán, lo que le llevará a involucrarse en la trama. Gran trabajo de la actriz, algo fría en algunos momentos.

El rico banquero es Tommy Brue, y posee las facciones de Willem Dafoe. El veterano intérprete realiza una labor impoluta, aunque su fallo es tener tanta presencia en pantalla. Un papel de perfil bajo no le pega.

A la drcha., Nina Hoss como ‘Irna Frey’

Tal vez el personaje secundario que más me gustó fue el de Nina Hoss, que da vida a la espía Irna Frey. Deja detalles magníficos. Es capaz de mostrar una profundidad enorme con apenas cuatro gestos, y de añadir varios puntos a la escena solo con su estudiada presencia. Qué buen trabajo.

Por otro lado, Daniel Brühl como el agente Maximilian se mantiene en un plano demasiado marginal. Me habría gustado verle intervenir más. Con Robin Wright como la agente de la CIA, Martha Sullivan, pasa un poco lo mismo, aunque ella no pasa tan desapercibida.

Todo el reparto trabaja hilado de una forma muy bien coreografiada, al nivel que marca el guión, elevando la calidad de la cinta en el sector interpretativo.

A nivel de producción, no destacan tanto los efectos, ni de sonido ni visuales, pues todo se basa en la buena mano del director sobre la cámara. La cinematografía es la adecuada, mostrándonos ambientes urbanos sumidos en la vorágine social bajo la que se desarrolla la actividad de espionaje. La música me pareció muy adecuada, con una banda sonora que corre a cargo de un desconocido para mí Herbert Grönemeyer.

Willem Dafoe y P. S. Hoffman, en sus respectivos papeles

El Hombre Más Buscado es una película de notable alto que prepara al espectador de cara a los próximos meses que se avecinan, y tal vez uno de los mejores thrillers de espionaje de los últimos años. De ese espionaje: el espionaje de verdad.

– Lo Mejor: El trabajo de Anton Corbijn y la actuación de Philip Seymour Hoffman.

– Lo Peor: El guión encorseta demasiado a algunos de los secundarios, que deben ceñirse a representar a los personajes de la novela de Le Carré.

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