Birdman: Volando entre bambalinas

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por Carlos Montes (@micarmontes)

Una cosa está muy clara después de ver Birdman: su director Alejandro González Iñárritu se ha alejado completamente del Cine al que nos tenía acostumbrados en sus últimos trabajos, 21 Gramos, Babel y Biutiful. Lo nuevo de Iñárritu nada tiene que ver con lo antes visto del realizador, hasta el punto de abandonar aquellos delirantes dramas para pasar a una atípica comedia trepidante. Una cinta llena de humor cínico, realista, conciso y sobre todo acertado. Porque, si bien es verdad que dentro del argumento nos encontramos una amalgama de personajes desubicados, llenos de engreimiento y artificio, y que no se molestan en disimular su vulgaridad e inseguridades, la película por encima de todo lo que resalta muy bien son los momentos de banalidad, egocentrismo y patetismo que tiene cada personaje. Y lo hace mediante un enorme sentido del humor como ya he descrito unas lineas más arriba.

IMG_4115Tras haberse convertido en uno de los superhéroes más aclamados por el público después de trabajar en la trilogía Birdman, Riggan (Michael Keaton) trabaja en un teatro de Broadway años después de haber abandonado el personaje. Pero su “voz de subconsciente” le incita para que retome su viejo papel.

La labor del realizador en la primera hora y cuarto de largometraje es encomiable: nos lleva por todo el set teatral cámara en mano en un tour de force (una maniobra de habilidad, fuerza, ingenio o técnica en una situación difícil) entre bambalinas para no perderse ni un solo detalle de cómo se mueven los actores, para apreciar mejor la fotografía, descubrir todo el trabajo de dirección artística en las escenas, etc. Respecto al resto del metraje pasada esa hora y cuarto, la cinta de iñárritu da un pequeño bajón debido a que el propio director pierde un poco el control respecto al personaje que es la voz de la conciencia de Michael Keaton. ¡Dicho personaje le da casi lo mejor y lo peor al buen trabajo del realizador mexicano!

Grandísima labor la que ofrece el director de fotografía una vez más Emmanuel Lubezki, ganador el año pasado del Oscar fotográfico por Gravity. Presumiblemente estará también este año entre los cinco candidatos al premio por Birdman.

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A la dcha.: Michael Keaton como ‘Riggan Thomson’, papel por el que recientemente ha obtenido un Globo de Oro

La B.S.O. es muy destacable a lo largo de este film, especialmente en su parte central y muy llamativa en los créditos de principio y final. Antonio Sánchez ha compuesto una música donde uno de sus puntos fuertes es la batería, algo bastante inusual en las bandas sonoras en el Cine. ¡Una apuesta cuando menos arriesgada, buena y remarcable!

La forma y manera de mezclar los entresijos de los personajes con la “gente de a pié”, la acidez y negrura que destila el personaje Birdman, los “cuchillos” que se lanzan mutuamente y sin miramientos los protagonistas, unas situaciones donde el egocentrismo y la desesperación van de la mano en cada momento… Todo dentro de un microcosmos bajo el techo de un teatro.

Abarcando ya la parte de los actores empezamos por Michael Keaton (Riggan Thomson), que hace una de sus mejores actuaciones en el Cine. Dándonos unas idas y venidas mentales merced a su “alter ego” que son dignas de estar entre los nominados al Oscar de mejor actor. Lo sabremos el próximo jueves día 15 de enero.

Vemos haciendo de hija de Keaton a Emma Stone (Sam), llevando una vida tan infeliz como entregada a las nuevas tendencias en las redes sociales. Hace poco comenté en mi crítica de Magia a la Luz de la Luna que a la actriz le hace falta un papel de protagonista absoluta para sacar a relucir lo gran interprete que es. Éste trabajo en Birdman la sube un peldaño más arriba…

Edward Norton se mete en la piel de Mike, y sus cara a cara con Keaton y Stone son una de las muchas cosas disfrutables que tiene el largometraje. Vemos unas interpretaciones en todo su esplendor en una cinta que es muy propicia para ello.

En cuanto a los secundarios, tanto Naomi Watts (Lesley), como Andrea Riseborough (Laura), a la que pudimos ver en Welcome To The Punch y Oblivion (para los que su nombre no os suene tanto), nos dejan unas buenas e interesantes actuaciones, destacando una escena en la que se refleja perfectamente lo que supone moverse en el mundo del espectáculo.

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Del último actor de reparto del que voy a escribir es Zach Galifianakis (Jake) que aparece en torno a unas cinco o seis veces a lo largo del metraje para dejarnos un buen sabor de boca. ¡Está magnífico! Alterna humor y seriedad en su personaje como no habíamos visto hasta ahora. Digamos, en su lado más serio o dramático.

Sin ser redonda y aún cayéndose algo en su tramo final… te hace reír y mucho, tiene una excelente primera parte, gran fotografía y actuaciones de gran nivel… ¿Que más quieres para ver una muy buena película?

– Lo Mejor: Las interpretaciones de Keaton, Norton y Galifianakis. Su fotografía. El acertadísimo humor.

– Lo Peor: Que Iñárritu se exceda en el uso de la cámara en mano.

 

 

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Unbroken (Invencible): Louis de Nazareth

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por Carlos Montes (@micarmontes)

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Una de las muchas cosas buenas que tiene el Cine es que te da la oportunidad de conocer personajes e historias de cuya existencia ni por casualidad sabríamos, de no ser por el Séptimo Arte (los libros, la televisión, prensa, etc., son otras vías: a mí me encanta descubrirlos en la sala de cine ante la gran pantalla). Me ha ocurrido con este Louis Zamperini. Este hombre nacido en Nueva York en 1917 era hijo de padres italianos. Ni él ni sus progenitores hablaban inglés, y eso hacía que Louis tuviera problemas en el colegio, y para evitarlos se hizo miembro del equipo de atletismo donde a los 17 años ganó un importante campeonato en USA, y a los 19 años se clasificó para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 (aquellos famosos JJ.OO donde participaba Jesse Owens, y tenían como espectador a Hitler). Tres años después de dichos juegos, Zamperini entró en el ejército tras estallar la Segunda Guerra Mundial…

¡Tranquilos! No he desvelado nada sobre la película ya que la historia comienza a partir de esta citada 2º Guerra Mundial y se centra en el sufrimiento al que fue sometido durante la misma Louis Zamperini.

En la segunda cinta como directora tras su debut con En Tierra de Sangre y Miel (2011), nos encontramos con una Angelina Jolie valiente que ha plasmado sin alardes una película basada en hechos reales. Algo que no siempre es sinónimo de éxito, ya que este tipo de trabajos suelen ser un arma de doble filo. Pero la directora sale airosa (nunca mejor dicho) ya que lo más potente de su realización son las escenas aéreas (leí en una entrevista suya que era lo que más miedo le daba en su nuevo proyecto) que nos ofrece en los primeros minutos del metraje con planos muy buenos y llenos de realismo. La relizadora, a parte de todo lo dicho hasta ahora, en ningún momento ha adornado su película con detalles absurdos y facilones donde se podría prestar a ello al tratarse de una historia real. No, se ha centrado exclusivamente en lo que le ocurrió a Zamperini y ya está. ¡Eso se agradece!

En plena Segunda Guerra Mundial y después de un tiroteo de fuego cruzado, el avión en el que viaja Louis Zamperini (Jack O`Connell) cae al océano Pacífico. Comienza en ese momento una odisea para él y dos de sus compañeros del ejército.

A. Jolie ha querido rodearse de lo más granado para este film: ha escogido a Alexandre Desplat para que componga la banda sonora. No es de lo mejor del compositor pero es una pieza destacable. Por otro lado, en el apartado fotográfico tenemos al gran Roger Deakins, que nos da una bonita y apreciable visión de su trabajo por tierra, mar y aire. ¡Desplat y Deakins son dos hombres en busca del Oscar cuyas respectivas carreras ya merecen! El primero ha estado nominado en seis ocasiones, y entre sus trabajos encontramos El Curioso Caso de Benjamin Button, Fantastic Mr. Fox, Argo y Philomena. El segundo cuenta con once nominaciones y algunos de sus meritorios logros los hemos podido ver en Fargo, El Hombre Que Nunca Estuvo Allí, El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford y Prisoners. Hago una reseña sobre estos dos grandes artistas porque me apetecía destacarlos ahora que han trabajado juntos.

Lo que ya no es bueno en el largometraje de Angelina Jolie es el tener siempre la sensación de estar ante un film lento, con poca agilidad a la hora de trazar su argumento. No sé si debido al guión (costaría creerlo al ser de los Coen), a su montaje, o a que Jolie lo haya querido así. ¡No se hace soporífero pero algo más de ritmo le hubiera venido bien!

Muy destacable la interpretación de Jack O`Connell (Zamperini), llena de serenidad, contención y sosiego, para este actor al que vimos en películas como This Is England y 300: El Origen de un Imperio. También lo veremos en cartelera proximamente en el film 71 del director Yann Demange.

Buena actuación de Takamasa Ishihara (Watanabe), donde su intenso, agresivo y autoritario papel no baja un ápice en toda la película.

Correcto y bien llevado el trabajo de Domhall Gleeson (Phil) como el compañero de andanzas durante todo el metraje de Zamperini.

Poco más que destacar en cuanto a interpretaciones se refiere, ya que aunque el resto del reparto es también convincente, son los tres actores mencionados los que copan la gran mayoría de escenas y planos (en especial Jack O`Connell) en el largometraje de A. Jolie.

La directora Angelina Jolie, junto al verdadero Louis Zamperini

 

Así que… con bastantes más pros que contras en esta Unbroken donde destacan esos primeros veinte minutos para luego ponerse en “modo diesel”, sería injusto no mencionar que ha sido bonito y agradable descubrir quién era Louis Zamperini, quien falleció el 2 de julio de 2014 sin poder llegar a ver la buena película que Angelina Jolie hizo sobre su historia. ¿O quizás sí?, en esa grandísima pantalla que es el cielo!

– Lo Mejor: La actuación de Jack O´Connell, y lo bien filmados que están los ataques aéreos.

– Lo Peor: No haberle dado más ritmo al largometraje.

 

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?: La familia Benetton

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por Carlos Montes (@micarmontes)

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Con no mucho intervalo de tiempo han llegado a la cartelera las comedias Relatos Salvajes de Damián Szifron, y ésta de la que voy a escribir ahora.

Hago la comparación entre las dos (algo que nunca se debe hacer: eso es para los premios…) porque a mí es el género cinematográfico que más me gusta, y resulta curioso darte cuenta a base de ver cientos de ellas cómo eres capaz de acabar sabiendo (perdón por la pedantería…) por sus pequeños detalles, si una comedia es buena o mala. Por ejemplo, la mencionada cinta de Szifron es una mala comedia (ya sé que muchos no estáis de acuerdo en esta afirmación), a pesar de que los actores están bien, la idea es buena y demás. Una cinta basada en seis historias, de las cuales cinco terminan de forma poco convincente, y de manera infantiloide, deja bien a las claras que esos detalles son suficientes para considerar que no es una comedia acertada. En cambio, la cinta de Phillippe De Chauveron que nos ocupa tiene el gusto de cuidar los detalles: no cae en lo grotesco en ningún momento, tiene un humor de lo más fino para no molestar a nadie (debido a la delicada temática que toca), tira de ironía de manera subyugante… Cuida los detalles lo suficiente para poder considerarla una buena comedia.5179C4EB-1759-406A-931F-D70B7544C51C

La trama nos habla de un matrimonio conservador y católico que se ve un tanto frustrado al no haber podido casar a sus tres primeras hijas por la Iglesia. Las esperanzas recaen ahora en su hija pequeña para poder tener una alegría.

El realizador francés Philippe De Chauveron ha desarrollado su corta carrera cinematográfica en su país natal, y siempre mostrando el lado humorístico en sus films, pero sin duda alguna guardará para siempre en su memoria ésta “Qu’est ce qu’on a fait au bon Dieu?”, título original de la cinta francesa, que, con más de 12 millones de espectadores, ya se ha convertido en la película más taquillera en el país galo en 2014, recaudando una suma mayor que aquella que consiguió Intocable en el año 2011.

Además de todo esto el director ha puesto de su parte un trabajo que mantiene su buen tono desde el principio, casi hasta el final, y digo casi, porque baja levemente en su último tramo. Pero nada malo se puede decir de un film que mantiene muy bien sus constantes vitales, que te saca dulces carcajadas, y que tiene un buen trabajo tras las cámaras y una buena elección de la música también a lo largo del metraje, ofreciéndonos una mezcla de temas muy acorde a la temática del argumento. Para no variar, y como ocurre casi siempre en estos casos, una de las mejores piezas suena al principio de los créditos finales. ¡Qué raro!

856A271D-270E-4BE2-A513-A25BE7167B1CTocando ya el lado de los intérpretes, podríamos decir que estamos ante uno de los grandes puntos de la película, sobretodo de sus protagonistas: en la piel de Claude Verneuil vemos al gran actor Christian Clavier, reconocible por las sagas Los Visitantes y Astérix y Obélix. Sus caras y gestos son una maravilla a lo largo de la cinta, pero nada comparable a su sarcasmo e ironía, que son para disfrutar, y es además lo que hace que su actuación fluya de forma muy convincente. A su lado casi siempre veremos a la esposa con toques alocados, un poco insegura, que no es otra que Chantal Lauby, que lleva a cabo una interpretación llena de jugosos matices para dar vida a Marie Verneuil. Condenso en un mismo paquete a los actores Ary Abittan, Medi Sadoun y Frédéric Chau, que con unas acertadas actuaciones son un punto vital en la trama, al igual que las esposas de estos mismos, que aquí son las actrices Julia Piaton, Frédérique Bel, y Emilie Caen. Si decía que ellos han estado bien, ellas no se quedan atrás en sus interpretaciones tan medidas y con una verosimilitud tremenda.

Terminando con el reparto, hablo de otros “pasajeros” que han estado a la altura de este tren que ha sabido llevar a la estación del entretenimiento el director francés. Noom Diawara, Elodie Fontan, y Pascal N’Zonzi han realizado un excelente trabajo en esta comedia que no es de notable alto, pero tampoco deja nada malo.

Dos cosas más. La primera: prestad atención al comentario de Charles Koffi (Noom Diawara) en la escena en la que conoce a los padres de su novia. La segunda: he querido resaltar a todo el reparto (si me dejo a alguno, que me perdone) ya que normalmente en las películas siempre hay algún protagonista o secundario que por exigencias del guión se queda en el limbo. Pero en esta cinta, todo el que aparece, más o menos, está en estado de gracia.

 

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Estamos ante un largometraje cuyo único propósito es que sepamos reírnos de los prejuicios, y bordea el humor de una manera tan acertada en momentos puntuales en los que se podría meter en terrenos escabrosos, que su transparente y ligerísima capa de mordacidad no da pie a malas interpretaciones.

Para ir terminando con la comedia francesa de Philippe de Chauveron, debo apuntar que tiene algunas similitudes con nuestra 8 apellidos vascos, como el suegro protestón, una boda que apacigua los males, y el exitazo que han supuesto en sus respectivos países.

Se ve que estas temáticas tan actuales siguen funcionando a la perfección, como en su día sucedía con las comedias de Berlanga, o Wilder. Pero eso ya son palabras mayores…

– Lo Mejor: El buen tono general de su reparto coral.

– Lo Peor: Que baje hacia el final levemente.

Magia a la Luz de la Luna: Término médium

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por Carlos Montes (@micarmontes)

Nueva película en la extensa carrera del cineasta neoyorkino y de nuevo comenzará ese absurdo “debate” sobre si esta cinta que toca ahora es la buena o es la mala de éste Woody Allen que hace películas como churros. ¡Si la anterior fue Blue Jasmine y era buena, esta debería ser mala! ¿O quizá la cinta protagonizada por Cate Blanchett no era tan acertada y A Roma Con Amor era algo mejor? Pero entonces… si esta última estaba bien, ¿no era buena Midnight In Paris a pesar de su flamante Oscar a guión original? En fin… como el propio nombre de la película indica: la Magia de ver cada uno el cine a nuestra manera. A la luz de la luna, o de la forma que uno crea conveniente… lo que está claro es que es innecesario entrar en raros debates sobre si esta cinta es mejor o peor que la anterior. Lo que está muy claro es que W. Allen ha hecho mucho por el Séptimo Arte y con eso me quedo.

Stanley (C. Firth) y Sophie (E. Stone)

Sin salirse de sus marcados renglones y con unas pautas a las que ya nos tiene acostumbrados, el realizador nos cuenta una historia de amor poco convencional además de dejar entrever su poca creencia en todo lo relacionado con el mundo del esoterismo. Bien filmada, con una buena elección de la música a la hora de acompañar las escenas (quizás, de sus últimos films, la mejor selección musical), gran acierto a la hora de ambientar la cinta; dirección artística, vestuario… Buen trabajo del director, aunque en unos meses nadie hablará de esta Magic In The Moonlight.

Stanley (Colin Firth) es un prestigioso mago de la alta sociedad de los años veinte que se encarga de desenmascarar a los farsantes médiums que tratan de vivir del cuento. Tras conocer a Sophie (Emma Stone), una joven que se gana la vida con sesiones de espiritismo, Stanley se replantea su tozuda y rígida visión del mundo esotérico.

A pesar de tener un reparto coral, en la nueva cinta de Allen, al contrario que en el resto de sus largometrajes los actores secundarios en esta ocasión tienen un rol apenas testimonial tanto a la hora de actuar como de salir en pantalla. Nombres como los de Eileen Atkins, Simon McBurney (los dos actores más destacados de los de reparto), Marcia Gay Harden o Jackie Weaver nos dejan una presencia casi testimonial durante el film. Algo extraño y poco habitual en un realizador al que le encanta que la gente que se pone delante de las cámaras tenga bastante presencia y dé más juego.

Diálogos acertados pero que no enseñan nada nuevo, un guión de toques ligeros que se hace ameno y agradable, una historia bien contada para un relato intrascendente… como veis, todo gira en torno a contradicciones y a un ni fu ni fa. ¡Está bien, pero no pasa de ahí! Después de ver la película, valga el juego de palabras que da título a la crítica para decir que lo nuevo de Allen es de término médium.

Sophie, realizando una de sus sesiones

Sin duda alguna lo más destacable del largometraje es la gran ambientación que ha creado el realizador, enseñándonos unos paisajes costeros muy bonitos a lomos de la rivière francesa, una buena fotografía de la mano de Darius Khondji y un cuidado vestuario que lleva la firma de Sonia Grande.

Destacan los dos actores protagonistas, ya que llevan totalmente el peso de la cinta y consiguen crear una entrañable conexión entre ellos. A Colin Firth se le ve una seguridad y un aplomo en lo que hace que provoca que el espectador empatice pronto con su personaje, lleno a su vez de terquedad, inseguridad y egocentrismo a partes iguales. El lado femenino lo pone Emma Stone, una actriz a la que le tiene que llegar ese gran papel que explote al completo todo su potencial interpretativo. Hasta ahora nos ha dado buenas interpretaciones en Criadas y Señoras, Rumores y mentiras, … pero si le llega un buen papel, esta chica subirá un par de peldaños a nivel de actuación. En Magic in the Moonlight da la dulzura necesaria en cada plano, expresando su mirada más que su cuerpo, y sentándole realmente bien el vestuario de la época de los años veinte que Woody Allen nos muestra a lo largo del metraje.

Como he comentado anteriormente, los secundarios brillan por su ausencia. En este caso, tanto Eileen Atkins como Simon McBurney tienen algo más de presencia que Marcia Gay Hardenm o Jackie Weaver. A pesar de esto, los momentos en los que aparecen, están a la altura de su grandeza como intérpretes.

Que nadie se lleve a engaño. Aunque la mayoría de la crítica extraiga cosas positivas sobre la película, no es un trabajo que de aquí a un tiempo te haga retener nada de su argumento. Vuelvo a repetir que estamos ante un buen y decente film que nos deja un resultado escaso y olvidable.

Retomando el principio de la crítica, y aunque a mí el largomentraje no me ha dado ni frío ni calor, y siendo una cinta ligera e ingenua, también  hay que reconocer que la dulce historia de amor y la poca creencia en lo espiritual que se ve en su trasfondo son de lo más agradable. Así que no seré yo quien sitúe a Magia a la luz de la Luna por encima o por debajo de otras películas del director, pero sí diré que W. Allen es necesario para el Cine.

¡Por cierto! El director ya prepara su nuevo film, con Joaquin Phoenix de protagonista. ¡Ya deseo verla!

– Lo Mejor: La ambientación de la película

– Lo Peor: La escasa aparición de los grandes secundarios

Frases de película: Mulan

En la antigua China, una jovén se enfrenta a todo un imperio para poder protegerlo, en un momento en el que no era una tarea destinada a las mujeres, la joven Mulan demostrará su fortaleza y valentía.

Fa Zhou: “La flor que florece en la adversidad es la más rara y hermosa de todas.”

– Mulan (Barry Cook y Tony Bancroft, 1998)

 

Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I: buena introducción a espera de la segunda

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Por Andrea Zabalza (@zabal22)

Afiche Sinsajo Parte I

 

Estamos claro está, ante una de las grandes sagas adolescente de los últimos años, y quizá ante una de las mejores adaptaciones (si no la mejor), de este tipo de Best Seller a la gran pantalla. Van tres películas y en su mayor parte, con un gran resultado. Quizá fue la primera parte de la saga Los Juegos del Hambre la más floja, siendo una película demasiado independiente para lo que todo el mundo esperaba de ella, pero que gracias a ese estilo tuvimos la mejor actriz posible para interpretar a nuestra heroína, que no es otra que la gran Jennifer Lawrence. En su segunda entrega vimos como con el cambio de director, tuvimos un nuevo tipo de película, mucho más acertado que su predecesor, Francis Lawrence supo dirigir de manera magistral una película llena de acción, siendo una película más rápida y una mejor adaptación de la novela de Suzanne Collins que la primera (aunque en estos casos por supuesto, siempre faltan detalles que a los seguidores de la saga nos parecen imperdonables).

Esta tercera parte de la saga tiene muchos de los ingredientes que ya encontrábamos en la anterior: un reparto espectacular y una grandísima banda sonora; y cosas nuevas que demuestran que su director no sólo sabe adaptar muy bien una novela, sino además crear las sensaciones necesarias en cada momento, para que aquellos que hemos leído la novela, salgamos de la sala con un buen sabor de boca.

Imagen de la película con Peeta, el Presidente Snow y Johanna Mason

Es verdad que es sólo la mitad de la novela, y nuevamente nos vuelve a ocurrir como con otras películas ya sea El Hobbit de Peter Jackson o la saga por excelencia, Harry Potter; respecto a la primera, podremos disfrutar de su última entrega este próximo mes y con ella pondremos fin a tres años de espera, y la segunda, en su última entrega vivimos lo mismo que con Sinsajo, se decidió partir el último libro en dos partes lo que crea una sensación a medias, si bien puede gustar (y mucho) la primera parte, no podemos dejar de pensar que se trata únicamente de una introducción, una obra inacabada a la que no pondremos punto y final hasta dentro de un año. Y por lo tanto, siempre cabe preguntarnos si realmente podemos realizar una crítica completa sobre esta película.

Pero centrémonos en esta primera entrega, dirigida nuevamente como ya hemos dicho por Francis Lawrence quien creo que sabe muy bien qué tiene que reflejar en cada momento, se trata de una primera parte del libro totalmente claustrofóbica, en un distrito que se encuentra bajo tierra y con unas normas tan severas que hacen a nuestra protagonista perder su fuerza. Creo que lo ha conseguido reflejar a la perfección, viendo además el cambio entre la segunda entrega en la que dominaban los espacios abiertos y el color, nos encontramos en esta entrega con la sensación de estar en un búnker, una película llena de grises. Buen trabajo del director que sabe muy bien cómo dirigir a sus protagonistas.

Protagonistas encabezados por la chica de moda en Hollywood: Jennifer Lawrence, demostrando una vez más que no podrían haber elegido una Katniss Everdeen mejor que ella. Le acompañan nuevamente Josh Hutcherson como Peeta y Liam Hemsworth como Gale, ambos están correctos en su papel, aunque quedan siempre eclipsados por la gran actuación de nuestra heroína.

Escena de la película con Philipe Seymour Hoffman (Plutarch) y Julianne Moore (Alma Coin)

Mención aparte merece el grandísimo y desaparecido Philipe Seymour Hoffman, quien deja una buena interpretación como Plutarch Heavensbee. Aunque no es ni de lejos su mejor actuación, poder disfrutar de nuevo de Capote es una sensación indescriptible.

No podría pasar a otro punto en esta crítica sin hablar de la maravillosa Julianne Moore a quien vemos por primera vez en la saga como la Presidenta del Distrito 13, Alma Coin, como ya he dicho, es maravillosa haga lo que haga, y esta película no es una excepción. Pero hay que resaltar el trabajo de una actriz en un papel que para muchos es un personaje más, pero que para otros (debo incluirme en este segundo grupo), es un pilar fundamental de lo que representan Los Juegos del Hambre y el Capitolio y no es otra que Effie, interpretada por Elizabeth Banks, quien pone el toque de color en una película oscura, demostrando el talento de esta maravillosa actriz cómica, es sin duda la mejor de la película.

Pasando al argumento de la película, tras los acontecimientos ocurridos en el Tercer Vasallaje de los 25, el Distrito 12 ha sido destruido por el Capitolio y Katniss se encuentra en el Distrito 13, donde todos esperan que sea el símbolo de la revolución, que sea el Sinsajo. Con este planteamiento comienza la primera parte de esta última entrega, donde encontramos que no solo el Capitolio es capaz de engañar y manipular a los ciudadanos de Panem (lo veremos en sendas escenas algunas de ellas muy divertidas y otras desgarradoras, donde vemos a Katniss como protagonista de una serie de “propos” revolucionarias), aunque sea por un buen fin. Se trata de una película que, aunque su gran público van a ser adolescentes que han leído el libro, tiene una gran carga política que dentro de un tiempo muchos de los que hoy irán a verla descubrirán. Quizá un reflejo (salvando las distancias, por supuesto) de lo que ocurre hoy en día en nuestra sociedad.

Escena de la película con Jennifer Lawrene como Karniss Everdeen

Como siempre en esta saga, uno de los puntos más fuertes es su BSO, una maravilla de canciones que nos acompañan durante toda la película y que la convierten en todo un icono independiente (aunque solo sea por su BSO). Si en las anteriores pudimos escuchar canciones de The Civil Wars o Arshad en la primera entrega, o Coldplay en la segunda pasando por Taylor Swift, esta vez es Lorde quien pone su voz, mi más sincera felicitación a James Newton Howard por su gran trabajo. Incluso en los créditos finales podemos escuchar la voz de Jennifer Lawrence y su canción The Hanging Tree. Encontramos aquí uno de los fallos más grandes de la película (no de la original por supuesto, sino en su versión doblada), ya que una de las mejores escenas me atrevería a decir de la saga entera, es cuando Katniss canta esta canción, pero ha sido doblada al español perdiendo así parte de su encanto (en los créditos finales pueden disfrutar de la voz original), a pesar de ello, deberían estar atentos a esta escena, porque es grandiosa.

Lo mejor: la maravillosa banda sonora, así como la interpretación de Elizabeth Banks.

Lo peor: que nuevamente nos quedamos con las ganas de ver más, esta película es una mera introducción a los acontecimientos que veremos en la segunda y última entrega de la saga. Y que esperamos impacientes.

Os dejo un enlace a la canción The Hanging Tree cantada por Jennifer Lawrence:

https://www.youtube.com/watch?v=14H8OzTzne4 

Interstellar: Rompiendo los límites espacio-temporales del Cine…

por Alejandro Aramendía (@alejandro_arame)

Hablemos de Ciencia y Humanidad. Hablemos de guerra y equilibrio; de simetría y genialidad.

El Universo tiene una tendencia natural por los estados o niveles de energía más bajos, aumentando su entropía o “nivel interno de desorden”. El ser humano, como ser vivo, tiende precisamente a lo contrario, acumulando estructuras complejas en su interior, en altos estados energéticos, y con un orden complejo, a costa del propio Universo.

Ante la maravilla de la complejidad, el Universo siempre propone una simetría. Lo hace a nivel particular, molecular, macroscópico, y de sistemas. Y también a nivel espiritual. Y ante esto, surgen las grandes dualidades. El yin y el yang. El Bien y el Mal. Arriba y abajo. Inerte y viviente. Ciencias y Letras. Solo o acompañado. Demócratas y Republicanos. Messi y Cristiano.

El agujero negro “Gargantúa”, pieza central de la trama

El Universo ha propuesto una nueva dicotomía, ante la explosión de talento de un nuevo relevo de directores de cine, en el cuerpo de dos figuras que se establecen como su referencia a nivel mundial: David Fincher y Christopher Nolan.

Son la Nueva Generación. Atrás quedan las viejas glorias, historia viva del Cine, como Scorsese, Spielberg, o Allen. Una nueva hornada de cineastas está ahora mismo en la cúspide del Cine a nivel mundial. Como decía Peppy Miller en The Artist: “¡Abran paso a los jóvenes!”

No hablo de número de espectadores seducidos, obviamente. Si de esto se tratase, James Cameron sería una deidad. Hablo de calidad, hablo de elevar el Cine a un peldaño superior; a vencer el límite, e ir un poco más allá. Fincher y Nolan son, hoy por hoy, los dos mejores directores del mundo. Su estado de forma es el mejor. Están, como se dice cuando se habla de boxeadores, en su prime, en su momento álgido. Y la prueba de ello es que, cada vez que uno se introduce en la sala a ver la nueva pieza de uno de estos dos directores, teme que lo que va a ver sea la obra cumbre del realizador.

La “rivalidad” entre ellos surge a causa de dos motivos: ambos coinciden en el tiempo, y ambos poseen estilos totalmente diferentes. Mientras que Fincher es pura literatura en pantalla, y pone la mayor carga de peso en la calidad de sus guiones (generalmente, adaptados), Nolan es puro impacto, fuerza, y carácter onírico en sus guiones originales.

Los dos son magia. Los dos son Cine. Los dos son los mejores actualmente.

Joseph Cooper (McConaughey), junto a sus hijos Tom (Timothée Chalamet) y Murph (Mackenzie Foy)

Este año, la batalla ha sido Perdida vs Interstellar. Mi compañero Carlos Montes habló de la primera en su crítica Gone Girl (Perdida): Atmósfera Fincher. Yo hoy les hablaré de Interstellar.

La novena película de Christopher Nolan (Perdida es la décima de Fincher…) vuelve al género de la ciencia-ficción, el favorito del cineasta.

El director de Memento (2000), la saga Batman Begins (2005-2012), u Origen (2010), nos trae un relato escrito a medias junto a su hermano Jonathan Nolan, plasmado en un guión de infarto, que a su vez se traduce en una película de 169 minutos (lean otra vez la duración…) que nos cuenta la historia de Joseph A. Cooper, un experimentado ingeniero aeronáutico y piloto de naves espaciales, reconvertido en granjero, que sobrevive tras la muerte de su esposa en una Tierra hostil y condenada a la destrucción. A través de su inquieta hija, Murph, el ingeniero retoma contacto con la NASA, y se pone al corriente de un plan extremo que tiene por objetivo la salvación de la humanidad mediante la búsqueda de un planeta alternativo. Cooper se embarcará, junto a otros 3 tripulantes, en un viaje por el vasto espacio y los límites de la Física, a la caza de varios posibles planetas habitables.

El guión tiene, para mí, dos puntos excelentes, de tal manera que, además, el primero arregla las posibles implicaciones negativas del segundo.

En primer lugar, el guión es dinámico, interesante, con un ritmo soberbio, y un equilibrio entre acción y secuencia descriptiva casi magistral (únicamente en un punto en el primer tercio de película este equilibrio se descuadra, lamentándose el sacrificio de algo más de explicación, en favor de tanto frenesí…). Posee unas partes bien marcadas, y mezcla drama, humor y suspense en la medida justa. Si bien yo habría cortado antes la película al final, pegando un tijeretazo “a lo Origen”, el final no es ni mucho menos gratuito. El propio Carlos Montes reflexionó lo siguiente acerca de este asunto: “si hubiera finalizado la película de esa forma, Nolan habría montado Origen 2“. Creo que tiene razón.

Jessica Chastain, como “Murph”

El segundo punto que me parece excelente es la tremenda inmersión de Nolan en el campo de la Astrofísica. Su película contaba con Kip Thorne (físico teórico, ex-catedrático del prestigioso CalTech) como asesor de referencia en este campo, y sin duda han sabido aprovechar su aporte para introducir verdaderas perlas del campo de la física gravitacional, como el efecto relativista de la dilatación temporal en campos de alta intensidad gravitatoria, los fenómenos que experimenta la luz en las cercanías de un agujero negro, o la inclusión del movimiento de búsqueda de nuevos planetas habitables, tan de moda en estos años con el descubrimiento real de posibles ejemplares en estrellas como Gliese-581G, u otros similares. Nolan ha buceado profundo a nivel de detalles en este sentido, y si no fuese por el ritmo y la capacidad de transmitir emoción mencionados en el anterior punto, estoy seguro de que al público en general tanto dato complicado se le podría hacer pesado. No obstante, a alguien que viene del ramo, como a mí, estos destellos le arrebatarán el sentido.

El guión es un punto fuerte, pero el más fuerte sin duda, y sobre el que se asienta el enorme impacto visual de la película, es el apartado técnico. La película es técnicamente PERFECTA. Han leído bien.

En primer lugar, la dirección artística de la película, producida por Syncope, y gestionada por un trío formado por Nathan Crawley (diseño de producción), Kendelle Elliot (dirección artística), y Hoyte Von Hoytema (dirección de cinematografía y fotografía), es abrumadora. No se ha escatimado en recursos para reproducir con extrema autenticidad un mundo sacado de la onírica de Nolan. Han creado un todo de la nada, y lo han creado con un realismo inverosímil. Es magia líquida. Cine.

En segundo lugar, destaca el trabajo genial desarrollado por el departamento de sonido y el departamento de efectos visuales. Si esta película no recibe una nominación al Oscar en este apartado, pueden cancelar la ceremonia.

Parte de la tripulación de la nave “Endurance”, con la Dra. Brand (Anne Hathaway) en el centro

Por último, el alma de la película es, sin duda, su banda sonora. Hans Zimmer ha compuesto una partitura que por momentos me recordó a la que Clint Mansell grabó para Noé (D. Aronofsky, 2014). Ambas son épicas, y me encantan.

Más allá del apartado técnico-artístico de la película, se encuentran sus actuaciones. Puede que aquí encontremos una de cal y otra de arena.

Nolan sin duda escogió con muy buen tino a Matthew McConaughey para el papel del ingeniero Joseph Cooper. Su actuación es la mejor de todo el reparto, y deja detalles de talla mundial. La escena en la que recibe, con “algo de retraso”, una serie de videomensajes procedentes de la Tierra, lo pone, a mi juicio, en la carrera por el Oscar. Está soberbio.

Junto a él aparece, la mayoría del tiempo, una no tan acertada Anne Hathaway, como la Dra. Brand. Su interpretación está bien, pero ya está. No transmite todo lo que podría en un papel que se lo permite. Después de lo que vi en Los Miserables (Tom Hooper, 2012), me sabe a poco.

Es en el papel de la hija de Joseph, Murph Cooper, donde se emplaza la segunda mejor actuación de la cinta, y además viene multiplicada por dos: Mackenzie Foy es Murph en su juventud, y va camino de convertirse en una gran actriz, después de una muy buena interpretación; Jessica Chastain es Murph en su etapa adulta, y vuelve a demostrarnos su gran talento una vez más.

En los secundarios aparecen figuras geniales, como Casey Affleck (Tom Cooper en la cinta, que sigue estando muy por encima de su hermano Ben cuando de ponerse frente a la cámara se trata…), Michael Caine (haciendo del Profesor Brand, y continuando con su ya larga y productiva colaboración con Christopher Nolan…), o Topher Grace (un secundario, casi “terciario”, bastante versátil, y que suele cumplir…). Sin embargo, no todas ellas están en su mejor punto, como en el caso de Matt Damon, que desentona un poco a la hora de interpretar al Dr. Mann. Nada grave.

Más allá de lo que supone una gran película como Interstellar, buena en cuanto a calidad objetiva, se sitúa lo que supone Interstellar para el género y la historia del Cine. Esta película se convertirá, al tiempo, en una película de culto, en un icono del género de ciencia-ficción, en una nueva obra maestra del Cine de principios del siglo XXI. De esta película se hablará. De este director se hablará. Y nosotros no podemos hacer otra cosa diferente a agradecer la suerte que tenemos de poder disfrutar de directores como Nolan, Fincher, Tarantino, Aronofsky, Villeneuve, Winding Refn, o Dominik, del mismo modo que envidiamos la que tuvieron aquellos que en su día pudieron disfrutar del cine de Hitchcock, o Kubrick.

¿Saben quién ha ganado esta batalla entre David Fincher y Christopher Nolan? Nosotros, como espectadores…

– Lo Mejor: El impacto que produce la película sobre el espectador, que queda inmóvil durante sus casi tres horas de duración.

– Lo Peor: Algunas actuaciones están por debajo de su potencial, mientras que su nivel de detalle científico puede despistar al espectador poco interesado en esta temática.

Los Boxtrolls: Plastilina burguesa

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por Carlos Montes (@micarmontes)

Partamos de la base de que de la cinta de la que voy a escribir no es tan sorprendente como fue la ópera prima de los Estudios Laika, aquella sensacional y sorprendente Los Mundos de Coraline. Dejo desde el principio claro que este nuevo trabajo de Laika es poco novedoso en cuanto a guión, bueno en su conjunto final delante de las cámaras y excelente respecto a su equipo artístico  detrás de ellas.

Lo primero que debes preguntarte es: ¿de dónde vienen éstos seres llamados Boxtrolls? Y la respuesta es algo sorprendente: De las cloacas de la alta burguesía en la época post-victoriana. Con una premisa así, choca bastante que unas de las cosas más flojas de toda la cinta sea el guión que no muestra nada a la hora de jugar con lo que parece un buen material, aunque bien es cierto que deja algunos buenos detalles en las conversaciones de los personajes que vienen marcados por tendencias con cierta bis cómica, algo de locura y mucha estridencia.

Los directores Graham Annable y Anthony Stacchi se encargan de la realización de éstos adorables seres de tonalidad grisácea y cuyo envoltorio exterior es una caja de cartón con la que se identifican. Es la primera vez que ambos realizadores  se ponen detrás de las cámaras para los Estudios Laika. Por lo visto hasta ahora, debe de ser una directriz de la empresa. Porque por el momento, de las tres películas de los estudios ninguna de ellas ha repetido director, a pesar de las buenas críticas recibidas y del apoyo del público, tanto para Los Mundos de Coraline de Henry Selick, como para El Alucinante Mundo de Norman de Sam Fell y Chris Butler, y ésta que nos ocupa, que, aunque sea un poquito más floja que sus antecesoras, tiene el apoyo de la crítica, y el público intuyo que no le dará la espalda…

En el poblado de Cheesebridge, donde se dan cita los más altos y distinguidos caballeros y señoras de la época post-victoriana y donde se mira por el dinero, la posición social y el más apestoso y fuerte de los quesos, viven dentro en sus alcantarillas unos malvados y repugnantes seres que desean hacerse con los preciados bienes de los demás.

Otro de los sellos que identifican a Laika son los mundos oscuros que presentan en sus films, tanto a nivel de la fotografía, decorados, dirección artística… lo que llamaríamos “la parte técnica”; como a nivel argumental, ya que sus historias giran en torno a situaciones que rayan la siniestralidad, como vimos en los angustiosos sueños y pesadillas de Coraline, en las visiones del pasado con los muertos de Norman, y en ésta, con unos Boxtrolls viviendo en el subsuelo y rodeados de personajes malvados. Y escribiendo sobre personajes malvados… ¡Voy con ellos!

Del primero que voy a hablar es del mejor de toda la película que no es otro que el gran Archibald Snatcher (qué nombre más aristocrático), que en la versión original tiene la voz del gran Ben Kingsley, y que gracias a él sube bastantes puntos la cinta. Es carismático, charlatán, ponzoñoso, estridente, y con mucha tendencia a llegar muy alto… Todo un acierto la creación de este personaje tan peculiar.

Winnie se nos presenta en la versión original con la voz de Elle Fanning, y es una desdichada niña que no tiene ningún apego por eso que llaman la alta sociedad. Aporta mucha frescura al argumento y tiene unas escenas muy divertidas con Eggs.

El Boxtroll más aventurero, dulce y despistado es Eggs, y tiene la voz (siempre en su versión original) de Isaac Hempstead Wright, que es un actor  al que no tengo ubicado, al haber desarrollado su corta carrera sobre la serie de televisión Juego de Tronos. Yo, al no ser seguidor de series, le pierdo la pista, pero los seriéfilos lo reconoceréis seguro. Sin duda alguna, el personaje da profundidad a la trama.

Otro de los destacados protagonistas en el film es Lord Portley-Rind (Jared Harris es su voz), y para que no os volváis locos os digo que en el doblaje en castellano se llama Lord Camembert. Este lord tiene el ego muy subido, la inteligencia baja y deja unos buenos y divertidos detalles a lo largo de la cinta.

Salen bastantes más personajes y Boxtrolls en la historia, pero los segundos como buenos trolls que son, solo balbucean y emiten gruñidos, y de los primeros, os dejo que saquéis vuestras conclusiones en la sala de cine y ante la gran pantalla.

El trabajo que se intuye y se ve a lo largo del largometraje se antoja tremendo, incluso mucho más en esta tercera película de Laika que en las dos anteriores, ya que ésta es la que alberga más figuras en las que el trabajo de Stop-Motion (que de forma tan magistral maneja la empresa) se refleja de manera excelente en todo el film. Tiene un mérito tremendo realizar este trabajo en el que se requiere mucha paciencia y tiempo a la vez. Para entenderlo bien, os recomiendo que os veáis los contenidos extra de sus cintas, y seguro que apreciáis mucho más su enorme trabajo. En los créditos finales de esta película hay un pequeñísimo homenaje a esto que estoy comentando.

En definitiva, estamos ante una buena película que nos deja divertidos momentos, con sus detallados escenarios, por parte de unos Estudios Laika a los que, pase lo que pase, siempre les gusta arriesgar. Y a pesar de haber algunos vacíos en el guión que se ven reflejados en la trama, atreverse a coger esa plastilina de parvulitos y llevarla a la gran pantalla de manera tan profesional como magistral, es para quitarse el sombrero blanco…

– Lo Mejor: El trabajo del equipo artístico de Laika, el personaje de Archibald Snatcher, y la escena de Winnie enseñando modales a Eggs.

– Lo Peor: Que algunos de los personajes “humanos” no estén más definidos, junto a su predecible final.

Magical Girl: Lo sórdido, lo oscuro…

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por Carlos Montes (@micarmontes)

Estamos viviendo un aunténtico boom en cuanto al género thriller, en mayor o menor medida, cinematográficamente hablando, en los últimos meses. ¡Veamos! El Niño de Daniel Monzón; El Hombre Más Buscado de Anton Corbijn; La Isla Mínima de Alberto Rodríguez; Gone Girl de David Fincher; y esta Magical Girl de Carlos Vermut. Todas ellas, en menos de dos meses, y además las cinco aprueban con buena nota. Con lo complicado que es dentro de un mismo género, y en tan corto espacio de tiempo que salgan 5 películas tan apetecibles. ¿Os lo imagináis en el género de la comedia, el terror o la ciencia ficción? Sinceramente, a día de hoy no.

Bárbara Lennie, como ‘Bárbara’

La segunda cinta del director Carlos Vermut (su ópera prima fue Diamond Flash) nos envuelve en un halo de sordidez, desasosiego, dramatismo negro, oscuridad y desaliento. Lejos de tener al espectador maniatado al mirar la historia, lo que produce es todo el efecto contrario, te hace partícipe de ella para que, a través de sus enlazados caminos, quieras saber más de ese mundo interior que proyectan sus personajes. Hace dos cosas muy bien el realizador en esta película: una es dejar entrever el tormentoso y angustioso pasado de los personajes durante la trama; la otra es “engañarte” de manera original y suspicaz, dejando al espectador con sensaciones encontradas.

Un profesor de literatura que se ha quedado en paro debido a la profunda crisis, desea cumplir el sueño de su hija de 12 años. Un caro vestido oficial de la serie de dibujos animados manga “Magical Girl Yukiko“.

La cinta de Vermut viene avalada por ser la triunfadora en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, consiguiendo la Concha de Oro a la mejor película y la Concha de Plata al mejor director.

Dentro de este microclima creado por el director en el que todos los personajes se mueven por sus fragiles y complejas vidas, llenos de amargura y arrastrados por un lúgubre pasado, nos encontramos con un argumento desarrollado en tres partes: Mundo, es la relación de un padre con su hija. Demonio, una mujer desequilibrada y su marido. Carne, un maestro con un oscuro pasado. ¡El juego que nos plantea Vermut es de lo más interesante si sabes disfrutar de la cinta!

Otra de las curiosidades del film es el atrevimiento del director a la hora de “mezclar” la B.S.O ya que te encuentras a Manolo Caracol y su tema “La Niña de Fuego”, mezclada con música compuesta para el Anime japonés. ¡Vermut arriesga y le encaja muy bien!

Vamos con más cosas buenas de la cinta, como son las grandes interpretaciones del reparto, empezando por uno de los grandes del cine español como José Sacristán (Damián), que tiene mucho ganado a la hora de realizar su trabajo con su imponente voz, que para este papel resulta fundamental.  Sigue siendo una gozada verlo en todos los variados registros a lo largo de su carrera, además estamos disfrutando mucho con él en el cine gracias a sus últimos trabajos en Madrid, 1987, El Muerto y Ser Feliz y esta Magical Girl en la que está tremendo.

Bárbara Lennie, que en la película se llama igual que en la vida real, lleva a sus espaldas buena parte de la historia, y si tengo que definir su actuación, diría que es hipnótica. Mirada fría, enigmática, temerosa, cínica, frágil… todo eso nos da la actuación de Lennie, además de un llamativo desnudo integral para esta actriz que crece en cada uno de sus papeles. Sonará con fuerza en un tiempo cuando se hable de las nominaciones a los Goya.

Excelente interpretación la de Luis Bermejo (Luis) dándonos un trabajo con total naturalidad y sosiego, que es todo lo que requiere un personaje que por su situación podría actuar de manera bien diferente, pero Bermejo lo lleva donde él quiere sin ninguna estridencia ni exageración. Lo borda. Casi con toda seguridad lo veamos entre los nominados a mejor actor secundario en los próximos Goya. Él ya estuvo nominado a Mejor actor revelación por la cinta Una Palabra Tuya. No deja de ser curiosa esta categoría llamada “revelación” cuando, por ejemplo, un actor como Bermejo ya había trabajado antes de ser nominado en nueve películas. Cositas de la academia…

En la piel de Alicia vemos a la debutante Lucía Pollán. Viendo su actuación, nadie diría que hace su primer trabajo en el mundo cinematográfico, ya que su seguridad, temple y creíble trato al personaje hace pensar que lleve ya mucho tiempo en este “mundillo”. Desde luego que su futuro, si le siguen dando trabajo, es muy prometedor.

Para finalizar, debo decir que, si no te apetece entrar en la dinámica que propone Vermut, es más que posible que no te guste su cinta, porque se te hará difícil entenderla y seguramente no te apetecerá empatizar con la trama ni con sus personajes, pero si te gustan las películas que dejan entrever y te insinúan para que tu imaginación haga el resto… Ya estarás preparado para entrar en la habitación del lagarto negro.

– Lo Mejor: Su guión original y el buen tono general de las interpretaciones.

– Lo Peor: Que la tilden de obra maestra, y que no te metas en el argumento desde el principio.

 

 

 

 

 

Gone Girl (Perdida): Atmósfera Fincher

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por Carlos Montes (@micarmontes)

No quiero pecar de ingenuo ni de listo a la hora de hablar sobre un director que, quien sea medianamente cinéfilo o le guste un poco el cine, ya sabrá de sobra quién es David Fincher y qué tipo de películas hace. Pero sí me gustaría mencionar que, al que escribe, que es un poco conocedor del Hollywood clásico, le empieza a gustar y mucho haber encontrado al director que más se asemeja al Alfred Hitchcock, dentro de este cine moderno en el que nos movemos actualmente. Y si te estás preguntando cómo puedo poner semejante herejía: tranquilo, no los estoy comparando. Ni que decir tiene que como el genio inglés jamás habrá nadie. Solo doy a entender que las semejanzas del realizador americano con Hitchcock vienen dadas debido a su manera de recrear esos sórdidos ambientes, la forma de “manipular” al espectador para crearle esa sensación de angustia hasta el desenlace final, cómo maneja todos los apartados dentro de su cinta para un funcionamiento excelente, el pasar de una escena a otra y que la historia haya cambiado radicalmente, y, a pesar de que es una cosa que no se comenta habitualmente, cómo dirige a sus actores tanto si son estrellas consagradas como si llevan relativamente poco en el oficio, como ocurre en esta Gone Girl (hablo de algunos secundarios). ¡Permitidme que utilice el título original durante la crítica!

Nick (Affleck) junto a la foto de su esposa desaparecida, Amy (Pike)

Nick Dunne (Ben Affleck) y Amy Dunne (Rosamund Pike) son un matrimonio de escritores con tintes modernistas que cumplen su quinto aniversario de boda. Tras la llamada de un vecino, Nick denuncia la misteriosa desaparición de su esposa.

Relaciones, manipulación, aparentar, circo mediatico y social… de todo esto y mucho más nos habla y nos deja ver el film de Fincher. ¡Pero no es todo meterlo en un una coctelera, agitarlo y ya tienes mi película! No, el talento del realizador desarrolla y desgrana de manera quirúrgica todos y cada uno de estos apartados, que van ocurriendo a lo largo del metraje en planos tremendos y en escenas que te van sorprendiendo según avanza una trama llena de giros, que lejos de desconcertarte, te animan todavía más a estar pegado sin parpadear a la butaca. Todo esto, bajo la batuta de uno de los ya consagrados grandes directores del cine contemporáneo, hace que el largometraje se convierta en la mejor película en lo que va de año.

Basada en el best-seller de Gillian Flynn, los que como yo, íbamos sin haber leído el libro, y sin ningún tipo de información (en un guión plagado de ella), disfrutamos más al no saber qué temática tendría el film. Pero lo curioso del caso es que los que sí habían leído la novela, cuentan que la adaptación cinematográfica es muy buena. ¡Me alegro, otro punto más a favor de Fincher!

Al abrigo de los compositores Trent Reznor y Atticus Ross (ganadores del Oscar por La Red Social, también de Fincher) la trama se va desenvolviendo. El director les ha dado confianza plena, y eso se demuestra a la hora de realizar una partitura buenísima para una B.S.O. de las que no se aprecian apenas, pero que es fundamental. ¡Y ésas son las buenas!

Destaca también la fotografía de otro colaborador habitual de Fincher, Jeff Cronenweth, que nos hace adentrarnos en los mundos tórridos, grisáceos y oscuros que tantas veces utiliza el director a lo largo de su filmografía.

Sin duda alguna, una de las cosas con lo que más se disfruta a lo largo de la cinta, es cómo, en un universo de acontecimientos que no te esperas, Fincher es capaz de guardarte todavía un golpe más de suspense en la trama, un toquecito nuevo de ironía, otra vuelta de tuerca en el thriller, un poco más de maldad en el relato… ¡Juega con nosotros de manera abierta y sin esconderse, porque cuando tienes talento, sabes de qué forma quieres controlar tu juguete! Eso es lo que hace Fincher con su película.

En el caso de Ben Affleck (Nick Dunne), sus facciones rocosas ayudan bastante al personaje, en la que quizás sea la mejor actuación del actor desde Hollywoodland, aunque Affleck se quede muy a la sombra de la protagonista femenina. No profundizaré demasiado en los personajes para no desvelar cosas que pueden afectar al argumento si aún no la habeís visto.

Si hablamos de Rosamund Pike (Amy Dunne), hablamos de la soberbia actuación de la protagonista absoluta, tanto a nivel argumental como interpretativo. Segura, precisa, poderosa… uno de los puntos fuertes del film en un papel que le debe poner en la órbita de las nominaciones a los Oscars.

La actriz Carrie Coon (Margo Dunne) ejecuta un grandísimo trabajo, y se erige como la mejor de todos los secundarios que salen en la cinta, dando una lección de saber estar a lo largo de todo el metraje.

Kim Dickens (Rhonda Boney), en el papel de la detective que lleva el caso, se lleva a su terreno un personaje lleno de matices y contradicciones.

Tyler Perry (Tanner Bolt), el abogado de  Affleck, está serio y rotundo, en especial en una escena en la que, conociendo la rigurosidad con la que trabaja Fincher, seguro que la tuvieron que repetir bastantes veces.

Missi Pyle (Ellen Abbott) es de esas actrices que a mí me encantan por su peculiar cara. La hemos visto en cintas como Charlie y la Fábrica de Chocolate, Big Fish y The Artist, y aquí nos deja una interpretación tan fuerte para la trama como intensa en su desarrollo.

De Neil Patrick Harris (Desi Collings) sólo os diré una cosa: sale en cuatro o cinco ocasiones a lo largo de una película, que dura 2 horas y media. Sus caras son el personaje.

El resto de actores y actrices de reparto que aparecen a lo largo del film son tan imprescindibles para la trama como buenas sus actuaciones, aunque salgan menos.

El director de la cinta, David Fincher

El director nos ha llevado a su terreno una vez más como, ya ha hecho en otras películas de su carrera, y cuando me refiero a su terreno no lo digo por el lado malo, sino todo lo contrario, para mostrarnos el verdadero talento de cómo hacer un cine que ya rara vez podemos disfrutar. El del suspense, ése que no sabes hacia dónde te lleva, el que no te falla, un plano, una escena y otro giro a la trama… ¡Ese camino que dibujaba tan bien Alfred Hitchcock… el que ahora ha empezado a caminar en su atmósfera David Fincher!

– Lo Mejor: La interpretación de Rosamund Pike, la música, y que el realizador nos haya dado otro peliculón.

– Lo Peor: Los últimos quince minutos bajan un pelín del gran tono general de la película.