Entrevista con Borja Cobeaga, director de ‘Negociador’

 

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“Uno se imagina unas negociaciones muy matemáticas, muy solemnes, muy graves, donde todo está milimetrado, y al final no era así. El factor humano pesaba mucho.”

“Una de las cosas que tienes que hacer cuando haces una película es saber dónde estás ubicado. No creo que ésta sea una película fácil.”

“Hollywood es muy impresionante. Es muy de plástico, pero también tiene una cosa inquietante de verdad. En la fiesta de nominados ¡Spielberg apareció en chándal!”

 

“España. Segunda mitad de la primera década del siglo XXI. Un político vasco decide emprender la ardua tarea de negociar con ETA el final de la violencia de la banda terrorista. Sin embargo, la situación, lejos de resultar solemne y calculada, acabará dependiendo enormemente de las relaciones personales establecidas entre los interlocutores…”

Ésta es la nueva trama que nos propone Borja Cobeaga, con un tono de humor al que no estamos habituados, en su nueva película, Negociador (que se estrena en cines el día 13 de marzo). El cineasta donostiarra, que todavía saborea el gran éxito cosechado con Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014), cuyo guión escribió junto a Diego San José, nos presenta su tercer largometraje como director, nuevamente imbuido en el género cómico que ya trabajó con sus anteriores filmes, Pagafantas (2009) y No Controles (2010).

El realizador atiende a Cinefilex| en un ambiente distendido, en el corazón de uno de los cines más puristas de Pamplona, los cines Golem Yamaguchi, para arrojar una mirada distinta a su película, al camino que la precede, y al que viene por delante…

Afiche de ‘Negociador’, la nueva película de Borja Cobeaga

Cinefilex|: ‘Negociador’ trata un tema complicado. La ETA, las negociaciones secretas del Gobierno con la banda terrorista, sometidas a críticas desde muchos sectores… ¿Por qué decidiste darle un tono cómico a la película?

Borja Cobeaga: Yo creo que el lado cómico de ‘Negociador’, que evidentemente es una tragicomedia (dado que tratamos un tema espinoso, que no da tanto pie a una comedia loca) viene no tanto de que yo quisiese sacarle punta cómica, sino porque la realidad tuvo mucho de cómico. Esta película viene de ese momento en que se empiezan a conocer muchas cosas de aquellas negociaciones, sobre las que el propio Jesús Eguiguren escribió un libro. El libro tiene pasajes delirantes, de comedia, ¡incluso algunos tan exagerados que no quise poner en la película! Por ejemplo, antes de ponerse a negociar Josu Ternera y Eguiguren, en aquel hotel en Suiza a las 8 de la mañana, ¡se veían el encierro de Sanfermines! Uno se imagina unas negociaciones muy matemáticas, muy solemnes, muy graves, donde todo está milimetrado, y al final no era así. El factor humano pesaba mucho. Más que hacer algo cómico, he puesto la mirada en los elementos cómicos que tenía la realidad…

C|: ¿Y cómo surge esa idea de hacer una película sobre las negociaciones entre ETA y Gobierno?

B.C.: Surge en el momento en que decido hacer una comedia algo más “tristona”. Vengo de hacer comedia alocada, y este tipo de comedia, con un poso más dramático, la había practicado en mis cortos, pero nunca en un largometraje. Y después de haber trabajado en ‘Vaya Semanita’, y haber sentido ese interés por los elementos cotidianos del conflicto vasco, más que aquello que está en primer término, apareció ‘Negociador’. Me apetecía un montón hacer una película con este tema, y por ello, dado el tamaño que tiene, y sus ambiciones, es una película muy personal. Tiene algo de capricho, de “me apetecía hacer esta película, y punto”. Por ello no había tanto estudiado al respecto. La historia apareció, encajaba muy bien con el tono que quería, y simplemente la hice.

C|: ‘Negociador’ comparte algunos ingredientes con ‘Ocho Apellidos Vascos’, de la que fuiste co-guionista, como la temática vasca, la comicidad, una duración cómoda que ronda la hora y media… ¿podría alcanzar el éxito que cosechó la película de Martínez-Lázaro?

B.C.: Yo creo que ‘Negociador’ es una película pequeña, y más esquinada. Una de las cosas que tienes que hacer cuando haces una película es saber dónde estás ubicado. No creo que ésta sea una película fácil. Tiene muchos silencios, y un tono extraño que a mí me interesa mucho, pero que puede desconcertar. Quien espere ver una película de carcajada limpia puede llegar a sentirse bastante decepcionado, y eso es algo que a mí no me gustaría provocar. “Vas a entrar y te vas a partir la caja”, no, no es así. Sí que puede hacer gracia, porque yo creo que es una película graciosa, pero no es una película de las que vas a ver al cine para desconectar. Tiene un humor más incómodo, más seco. Y yo siempre pienso que si algo me interesa a mí, que me considero una persona bastante normal, podrá interesarle también a más gente. Eso me gustaría. Pero por otro lado estoy muy ubicado, y soy realista con lo que puede suponer esta película, que por otro lado tiene una distribución mucho más modesta, y un apoyo publicitario y promocional más modesto que Ocho apellidos vascos.

Ramón Barea, como el político ‘Manu Aranguren’

C|: Al final de los créditos haces una mención a Mariví Bilbao. ¿Por qué le dedicas esta película?

B.C.: Su mención, y que la película esté dedicada a ella, se debe a todo nuestro trabajo juntos. En el corto ‘La primera vez’ que fue lo primero que hice, y en ‘Éramos pocos…’, ella era la protagonista; en ‘No controles’ tenía un pequeño papel; en ‘Pagafantas’ iba a salir, pero lo hizo María Asquerino porque Mariví estaba enferma y no pudo hacerlo. Para mí Mariví ha sido como una madre en el Cine. Yo escribía para ella, y ella para mí era como un “Rolls Royce”: cuando escribía para ella, el material se levantaba muchísimo. Su muerte para mí fue como la de un familiar directo. Y ya que la película tenía ese tono personal, gracias también a que en ella volvía a trabajar Ramón Barea, creía que debía estar dedicada a ella. Por supuesto, me habría encantado que hubiese salido también en ésta…

C|: Tienes dos facetas: la de guionista y la de director. Ésta es tu tercera película como realizador, y sin embargo has trabajado en la escritura de más de seis largometrajes… ¿Qué te gusta más, escribir o dirigir?

B.C.: A mí me gusta más dirigir que escribir, porque soy bastante sociable y el hecho de dirigir te lleva siempre a socializar. Ya tienes el plan establecido, que es el guión, y lo ejecutas tratando con actores, con técnicos, … Escribir es más esclavo porque estás en tu casa comiéndote la cabeza. Escribir tiene una parte divertida, pero también una muy sufrida que ser director no tiene. Sin embargo, es algo por otro lado hago muchas veces con Diego San José, con el que he escrito cine y programas de televisión, y tiene esa parte satisfactoria de complicidad. No obstante, como proceso, me divierte más dirigir.

C|: Generalmente el material que escribes suele ser original… ¿Prefieres este tipo de guiones frente a los adaptados?

Cobeaga, en el set de rodaje

B.C.: A mí me gusta escribir con variedad. Siempre escribo comedia, aunque eso no creo que sea una decisión, sino que simplemente me sale así. ¡Una vez me puse a escribir un corto de terror, y quedó comedia! Sin embargo, disfruto de igual manera escribiendo comedias del estilo de ‘Negociador’, más secas, o comedias más alocadas, como ‘Ocho apellidos vascos’, o puntos intermedios como ‘Pagafantas’. Es verdad que cuando una historia es tuya, personal, y se te ha ocurrido a ti, tiene una cosa muy “viva”, porque eso que se te ha ocurrido va a estar en una pantalla, interpretado por unos actores, y la gente lo va a poder ver… Eso tiene algo muy especial. Pero, por ejemplo, en el caso de ‘Negociador’ tuve que investigar mucho, y es una historia original inspirada en unos personajes, por lo que tendría algo de adaptación. Y hay una parte en el proceso que es muy divertida. Una de las razones por las que hice esta película es que muchos amigos míos, guionistas, se documentaban al escribir guiones basados en hechos reales o con referentes en la realidad, y me comentaban que se lo pasaban muy bien.

C|: Estamos de resaca post-Oscars, y tú precisamente estuviste nominado en 2007 a Mejor Cortometraje con ‘Éramos pocos…’ ¿Cómo es Hollywood?

B.C.: Hollywood es muy impresionante. Es muy de plástico, pero también tiene una cosa inquietante de verdad. Ves una familiaridad en que en cinco metros cuadrados haya cuarenta estrellas de Hollywood que resulta bastante llamativa. Por ejemplo, en la fiesta de nominados, que se celebra como un mes antes, y que es bastante distendida e informal, sin toda esa tensión de los premios, ¡Spielberg apareció en chándal! (risas). Y esas cosas impresionan mucho. A lo mejor había venido andando desde su casa, aquí al lado… ¡De hecho! el que ganó el Oscar finalmente en mi categoría, que era angelino, había ido andando al Beverly Hilton, donde era la fiesta… Para mí era todo muy “marciano”. Yo estaba escribiendo ‘Pagafantas’ cuando saltó la noticia. Viajé a Los Ángeles como si me hubiesen extraído de mi casa, teletransportado, y al final de todo te vuelven a teletransportar de vuelta. Y llegas a casa y está la cama sin hacer, la pila de platos en la fregadera… Es como una cápsula de la que sabes que vas a salir, pero muy curiosa mientras estás dentro.

Cobeaga, junto a Spielberg. vía RTVE

 

C|: ¿Y te gustaría trabajar fuera de España…?

B.C.: Sí que me gusta trabajar fuera de España, porque no me fui de Erasmus, y siempre he tenido esa cosa. Pero es verdad que una de las cosas que más me gustan de hacer cine, y lo que más disfruto cuando estoy escribiendo, es dialogar. Como director me siento más seguro con el dialogo en castellano, una lengua que domino. Si tuviera que rodar en inglés, o en otro idioma, sería como renunciar a uno de mis puntos fuertes. Creo que dialogar es lo mejor que hacemos Diego San José y yo, por ejemplo. Y si tuviera que estar dirigiendo una película en inglés, o en francés, y tuviera que tener un traductor a mi lado que me confirmase que todo está bien vocalizado, que se entiende bien, y que tiene sentido, me daría la sensación de que no estoy dirigiendo…

C|: Una pregunta original: ¿Qué pregunta te gustaría que te hiciesen sobre ‘Negociador’?

B.C.: ¡Joder, pues sí! La verdad, es curiosa… ¡Sí! Me gustaría que me hiciesen la siguiente pregunta: “¿por qué crees que una película tan pequeña y tan poco ambiciosa ha batido el récord de taquilla en su primer fin de semana…?” ¡No! ¡No creo que eso vaya a pasar! (risas). Hay una cosa que me gusta responder, que incluso cuando no me lo preguntan la saco a colación, que es: “¿esto ya supone un cambio de estilo? ¿vas a abandonar las comedias locas para seguir este tipo de historias, e incluso ya ir poniéndote en serio poco a poco?” La respuesta es “no”. Porque sí que me gusta mucho cultivar la comedia loca. Y justamente una de las cosas que me parecen maravillosas de, en el mismo año, haber escrito ‘Ocho apellidos vascos’ y haber dirigido ‘Negociador’, es que colma todas mis expectativas de lo que debe ser el cine: que puedas hacer una película pequeña y personal, y que vaya a un festival de cine y se lleve un premio, y por otro lado también una película muy comercial y muy popular. Y si consigo combinar estas dos facetas, estoy cumpliendo un sueño. Puedes llegar al punto de hacerlo con la misma película, como Alberto Rodríguez con ‘La Isla Mínima’, que consigue una película de un acabado artístico estupendo, y encima taquillera. Pero, de momento, si yo puedo combinar estas dos facetas, me siento bastante cómodo.

C|: ¡No dejes nunca de hacer comedia!

B.C.: No, no, yo eso no… Siempre hay preguntas sobre si la comedia se siente infravalorada, y todo eso… Yo creo que quienes hacemos comedia flipamos bastante cuando una idea que se nos ha ocurrido hace no sé cuántos meses, aparece en la pantalla y la gente se ríe. No hay subidón mayor que ése…

C|: En mayo empieza el rodaje de ‘Ocho apellidos vascos 2’, también sabemos que estas trabajando en el guión de ‘Superlópez’ de Javier Ruiz Caldera. Danos alguna primicia de algún proyecto futuro…

B.C.: De momento estamos con eso. Es verdad que estaba escribiendo ‘Superlópez’ junto a Diego San José para Javier Ruiz Caldera, cuando fue el éxito de ‘Ocho apellidos vascos’, y los dientes de los productores se pusieron largos ante la posibilidad de una segunda parte. Todo se interrumpió un poco con la escritura de ‘Ocho apellidos vascos 2’, que ya estamos finiquitando, y ya nos hemos vuelto a poner con ‘Superlópez’, con la expectativa de que se ruede el año que viene. Nos queda mucho trabajo por delante. Tengo que estrenar ‘Negociador’, pulir detalles del guión de ‘Ocho apellidos…’… Yo creo que el 2015 está atado y bien atado, y eso son guiones que escribo, no películas que dirijo. Ni siquiera sé qué película voy a dirigir a continuación…

 

50 Sombras de Grey: decepción tras los azotes

Por Andrea Zabalza (@zabal22)

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Afiche de la película 5O Sombras de Grey

Me gustaría aclarar lo primero tres cosas:

1º No soy fan de los libros escritos por E.L James, es más, me resultaron repetitivos y aburridos, pero pienso que hay algo que admirar en lo que ha hecho, porque es complicado pasar de un libro mal escrito a una película mal rodada, y eso es precisamente lo que ocurre en este caso.

2º Si cuando compráis las entradas lo que esperáis todos es ver una película erótica, de alto contenido sexual y escenas explícitas (que es lo que cabría esperar de una película catalogada en nuestro país con una censura de +18), no perdáis el tiempo, ni una cosa ni la otra, es una película de amor revestida con alguna escena de sexo (de las que hablaré más tarde).

3º Los que habéis leído los libros o visto ya la película y pensáis que es una idea magnífica recrear lo aprendido en casa, por favor, NO LO HAGÁIS.

Aclarado esto, vayamos con lo que nos interesa. La película “50 Sombras de Grey” se ha convertido en el éxito del año, bate records en la taquilla de medio mundo y ya se han confirmado sus secuelas también basadas en las novelas escritas por E.L James (50 Sombras más Oscuras y 50 Sombras Liberadas). Se trata de la adaptación del Best Seller del mismo nombre que se ha convertido en todo un éxito y que ha llevado a mujeres de todo el mundo a coquetear con el mundo del Sadomasoquismo (algunas incluso han sufrido daños físicos, de ahí la advertencia de antes). Supongo que debe tener algo atrayente eso del Amo y Sumiso, porque los libros ya han superado a la hasta ahora imbatible saga Harry Potter y a su autora J.K Rowling. Siendo sincera, comencé a leerme los libros y casi no acabo ni el primero, me parecieron aburridos, incluso mal escritos, no quiero ofender a ningún fan de la saga, pero creo que al final del tercer libro, siempre el mismo tema, acaba siendo un suplicio.

En cuanto a la película, tenía mis esperanzas, en lo más hondo de mi corazón de que teniendo como directora a Sam Taylor-Jhonson cuyo primer trabajo como directora no dejó mal sabor de boca y demostró carácter y valentía, creí que veríamos en pantalla algo decente, que me encontraría una película con alto contenido sexual, valiente, que deje a los espectadores con la boca abierta, pero creo que no lo ha conseguido, siento que se ha dejado seducir por las cifras multimillonarias que puede dar una producción de este tipo si la haces edulcorada y dejas que las adolescentes a las que les encanta el guapo Christian Grey vayan al cine a ver la película. En mi caso y creo que en el de mucha gente, lo único que ha conseguido con su forma de dirigir esta película, los planos estratégicamente escogidos para enseñar pero no, y con su forma de dirigir a dos actores que por supuesto no han dado el tipo, debiendo haber sabido conseguir cierta química entre ellos, lo conseguido en mi caso, es decepción. Decepción de no haber visto una película que tratase de verdad un tema como el llamado S&M (mundo que queda muy alejado de mis conocimientos y que por ello no trataré en esta crítica, pero sí diré que muchos expertos en este tema han dicho de esta película y sus libros que simplifican y abaratan una práctica que para muchos es su forma de vivir una relación), que podría dar un juego brutal y de haber sido una apuesta valiente, brindarlos un nuevo clásico del cine erótico (que no vulgar) como lo fue en su día la francesa Emmanuelle (Just Jeackin, 1974) o la más reciente Soñadores (Bernardo Bertolucci, 2003) que en momentos mucho menos propicios y con mentes más cerradas que la actual se convirtieron en grandes clásicos.

En cuanto a los actores, en el papel del hombre de negocios con un pasado tormentoso, el Señor Christian Grey, es interpretado por Jamie Dornan a quien hemos visto en la serie Once Upon a Time en varios capítulos, pero que es gracias a este papel cuando se presenta ante el gran público. Y en el papel de la joven e inocente estudiante de filología inglesa tenemos a una hijísima, Dakota Jhonson (hija de Don Jhonson y Melanie Griffith) que a pesar de haberla visto en películas como La Red Social (David Fincher, 2010) también encuentra en esta película su primer papel importante. Nuevamente, siendo sincera, ninguno de los dos me gustaban para dar vida a los protagonistas de esta “tórrida” historia, y no me equivocaba, ambos están descolocados durante gran parte de la película por no decir toda, a ella no se la cree nadie como la joven inocente y más cuando se pasa media película mordiéndose los labios en tono más que sugerente. Pero él ya es de otro mundo, cuando un actor no se cree su propio personaje es un grave problema y si no eres capaz de decir una frase sin sonar incómodo, está claro, no es tu papel. Además entre ellos no hay química alguna, ya lo pudimos ver en los Globos de Oro cuando dieron un premio juntos y no se miraron a la cara, o en las diversas premiers que han realizado de la película donde hemos visto más de lo mismo.

Christian Grey y Anastasia Steele en una escena de la película

Y una película en la que falla su directora y fallan sus actores, ¿qué más podría fallar? Exacto, su guión. Hay momentos en los que creo que se les ha ido de las manos, una cosa es hacer (o intentar hacer más bien) un guión con toques eróticos, salvajes o sexuales, otra, hacer un guión vulgar con frases como “Yo no hago el amor, yo follo (pausa dramática), duro” que suelta el señor Grey y que Jamie Dornan parece escupir las palabras de forma más que incomoda, no producen el efecto deseado en el espectador, en mi caso produjo una severa carcajada al igual que muchas frases primas hermanas de la mencionada.

A lo ya comentado se suman las esperadísimas y debo decir esporádicas escenas de sexo. Su productora lleva animando el cotarro y dejando con la miel en los labios a los seguidores de la saga durante meses, prometiendo la GRAN película, con escenas de lo más eróticas y sinceramente, que en 2 horas de metraje, haya un total de 11 minutos de sexo (y no de lo más explícito que digamos), no me parece un gran porcentaje, durante la película podrán ver un total de 3 azotes, 6 latigazos, 2 culos masculinos y un par de golpecitos con una fusta. Las escenas, además, están grabadas de forma que me llama mucho la atención porque te la empiezan vendiendo como algo muy sugerente y la música elegida así como los tonos de la película jugando con las sombras hacen presagiar algo, pero finalmente se quedan en muchos planos picados y juegos de cámaras, con escenas muy oscuras. Y no digo que sea malo que esté grabado así, es más hay veces que es mejor no enseñar, que enseñar y quedar mal, pero si prometes durante meses y haces que se especule con lo que se va a mostrar, muchos espectadores salen de la sala de cine como lo han hecho, decepcionados con lo visto.

Muchos me dirán que soy muy dura, si supiesen todo lo que me callo por no ofender a nadie… Pero voy a ser buena y cumplir con algo que siempre me he prometido, buscar algo bueno de cada película. En este caso no es para menos, y voy a destacar dos cosas: por un lado, la presencia de Marcia Gay Harden como la madre de Christian Grey porque aunque sale muy poco, su elegancia en pantalla se hace notar y se agradece, sobre todo en una película que en ocasiones roza lo vulgar. Y en segundo lugar, su BSO con canciones de Beyoncé y su versión R&B del exitazo “Crazy in love”, pasando por una versión de Witchcraft del mismísimo Frank Sinatra son lo mejor de una película cuyo resultado general es pobre.

Me gustaría para acabar hablar de una escena en concreto de la película, que dio mucho de qué hablar durante la presentación de la película en la Berlinale el pasado 12 de febrero, y no es otra que la escena en la que Christian Grey tras una primera noche de “pasión” con Anastasia, aparece tocando una pieza fabulosa del gran Frédéric Chopin, en una habitación a oscuras con una gran ventanal que deja ver las preciosas vistas de Seattle desde el Edificio Penthouse, en el momento en el que aparece Anastasia cubierta por una sábana y se acerca a Christian… lo demás pueden imaginarlo, la presentación que podría ser de lo más romántica y erótica, es en esta película motivo de una gran carcajada general, así fue durante su presentación a la crítica en el famoso y aclamado Festival de Cine de Berlín y lo fue también para mí cuando acudí a la sala de cine.

En conclusión, película cuya expectativa y realidad no concuerdan, con unos protagonistas con una química nula y un guión desafortunado.

Lo mejor: gran parte de su BSO y la gran presencia (aunque pequeña) de la gran Marcia Gay Harden.

Lo peor: sus protagonistas y la película en general. Y que hayan confirmado sus dos secuelas, que supongo seguirán la misma senda que esta primera (aunque espero equivocarme).

La Teoría del Todo: breve historia de una vida

Por Andrea Zabalza (@zabal22)

Afiche La Teoría del Todo

 

El tiempo. Ha sido objeto de deseo de muchos, controlarlo, entenderlo o incluso vencerlo es la obsesión de la mayoría de las personas. Su deseo es únicamente comparable a su brevedad.

Desde el inicio de los tiempos, los humanos hemos intentado comprender todo aquello que nos rodeaba y que hasta el momento parecía estar fuera de nuestro alcance, y el tiempo no era menos, muchos son los estudios realizados sobre este tema, pero no fue hasta la aparición de una innovadora teoría de un joven estudiante de Cambridge, Stephen Hawking y su tesis doctrinal acerca del origen del “todo”, que estamos más cerca de comprenderlo, muchos han dicho de él que se trata del hombre que cambió la vida moderna.

La Teoría del Todo es precisamente una historia que también se basa en el tiempo, en concreto el tiempo que el famoso científico Stephen Hawking y la que fue su primera mujer Jane Hawking, lucharon contra la enfermedad degenerativa que dejó al físico postrado en una silla de ruedas. No entraré en valoraciones sobre si aquello que cuenta la película es la realidad o si por el contrario hay en ella más fantasía que en Avatar, pero lo que sí está claro, es que si hay una historia en la que el tiempo juegue en contra de alguien, y sea un verdadero ejemplo para todos nosotros es esta, la lucha de Stephen Hawking por poder compartir con el resto sus llamativas y avanzadas teorías.

La película está dirigida por un correctísimo James Marsh (The King, 2005; Agente Doble, 2012), quien muestra una trama que aunque lenta en ocasiones, goza de un sano sentido del humor y es que en palabras del propio Hawking “La vida sería trágica sino fuera graciosa”, dejando así un sabor agridulce en el espectador. La cinta está perfectamente rodada, mostrando la dificultad y la dureza de la vida de Hawking y de su mujer, dejando además una duda presente en el espectador, ¿quién es el protagonista real de esta película? ¿Lo es Stephen Hawking como nos han vendido?, es decir, ¿se trata realmente de un biopic de su vida? O por el contrario su protagonista real (aunque quizá menos apetecible para las productoras y para aquellos que acudimos al cine) es su primera mujer, Jane Hawking. Debemos por supuesto recordar que está película se basa en la novela “Hacia el infinito” escrita por Jane Hawking. Durante la película vemos como a medida que el famoso físico va decayendo a causa de su enfermedad, la figura de su mujer se va haciendo cada vez más presente, haciéndose más fuerte contra más nos adentramos en la enfermedad de su marido, conociendo así la vida de la mujer que estaba detrás del genio.

Stephen Hawking (Eddie Redmayne) y Jane Hawking (Felicity Jones)

Un punto fuerte de esta película es su reparto, encabezado por un magnífico Eddie Redmayne (Mi Semana con Marilyn, 2011; Los Miserables, 2012) en el papel de Stephen Hawking, y una maravillosa Felicity Jones (The Invisible Woman, 2013; The Amazing Spider-man 2, 2014) quien da vida a Jane Hawking. Si hay algo destacable en esta película es cómo gracias a la interpretación que ambos realizan, gracias a como encajan a la perfección en sus respectivos papeles y cómo la química entre ellos es totalmente palpable, podemos decir que no nos encontramos ante una simple historia más sobre un personaje conocido como ya pasó con “Diana” (Oliver Hirschbiegel, 2013) o “Grace of Monaco” (Olivier Dahan, 2014) incluso “The Iron Lady” (Phyllida Lloyd, 2011) que de no ser por la presencia de la tres veces oscarizada Meryl Streep, se hubiese quedado (al igual que el resto de películas nombradas) en un telefilm más. Y en este caso ocurre lo mismo, de no ser por sus interpretaciones y por la maravillosa BSO de la que hablaremos a continuación podríamos encontrarnos ante un nuevo fracaso a la hora de adaptar en la gran pantalla la vida de un conocidísimo personaje público.

Respecto al argumento de la película, lo vengo comentando,  trata de mostrarnos la vida del matrimonio formado por Stephen y Jane Hawking, mostrar como al tiempo que Stephen Hawking se convertía en el físico más importante del siglo XX gracias a sus teorías revolucionarias, una enfermedad degenerativa atacaba su cuerpo haciendo que el gran genio quedara postrado en una silla de ruedas y que su comunicación sea gracias a una avanzada máquina. No deja de ser un biopic sobre su vida, pero contada desde el punto de vista de la que era su mujer, con lo que vemos como detrás de todos sus logros, su enfermedad, sus grandes momentos o los más pequeños, detrás del genio, había alguien apoyándole (o eso nos cuenta la película), su mujer. Aunque lo cuenta poniendo el foco en demasía en la enfermedad de Hawking, llegando a tratarla casi de una forma que roza lo morboso, aunque sin llegar a la maldita lágrima fácil de la que tanto se valen últimamente en este tipo de producciones.

Felicity Jones en una imagen de la película

Si bien sus actuaciones son mucho más que destacables, su BSO no es menos, una pieza fundamental perfectamente medida para esta película, reciente ganadora de un Globo de Oro, y nominada para los próximos Oscar que se celebran en apenas unas semanas, Johann Johansson, quien quizá sea el menos conocido de los nominados, nos maravilla con una serie de piezas que acompañan al espectador en este viaje que resulta ser “La Teoría del Todo”. Es maravilloso cuando una persona es capaz de captar de forma perfecta la esencia de una historia y hacer que el resto quedemos inmersos en cada uno de sus compases. Chapó.

“La teoría del todo” es una buena película a grandes rasgos, no podemos decir que no, pero creo que hay un punto en el que ha fallado, y eso no se puede permitir en las películas nominadas a un Globo de Oro o a un Oscar. Y para mí su mayor fallo es que durante toda la película no pude dejar de compararla con otra que vimos hace unos años, “Una Mente Maravillosa” (Ron Howard, 2001), con Russell Crowe y Jennifer Connelly (quien ganó un Oscar por este papel) que daban vida al matemático John Forbes Nash y su mujer, Alicia Lardé. Y es que ambas películas comparten gran cantidad de similitudes y pocas diferencias. Ambas nos muestran la vida y la enfermedad de dos grandes genios, uno físico, otro matemático, si bien la película protagonizada por Crowe nos muestra de forma mucho más profunda el trabajo que realizada su personaje, en La Teoría del Todo, las teorías y estudios realizados por Hawking quedan renegados a un segundo plano, dando mayor importancia a su degeneración física y a su vida personal.

Si algo comparten, es que a pesar de no ser historias innovadoras, resultan agradables de ver, y nos dan unas interpretaciones magníficas, pero si bien la película de Ron Howard merecía el reconocimiento que cosechó (a pesar de contar con detractores), la película realizada por James Marsh no termina de conseguir ese punto de calidad que la convirtieran por decirlo de alguna manera en un clásico, separándola de otras de su género.

Eddie Redmayne en la imagen de la película

A pesar de esto,  quien vaya a verla disfrutará de una bonita aunque agridulce historia. Pero en la actualidad, cuando cada semana tenemos 4 o 5 estrenos por semana, el sobresaliente queda reservado para aquellas películas que nos sorprenden y nos enamoran, aquellas que mientras estás viéndolas no puedes pensar en nada más. Y quizá el problema que tenemos es que no hay apenas películas que produzcan estas sensaciones en los espectadores, y cuando las hay, no las premiamos, véase lo ocurrido con Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012) o la más reciente Her (Spike Jonze, 2014), películas que no han sido todo lo reconocidas que debieran pero cuya calidad es tal que perdurarán en el tiempo. El Tiempo, que será el que convierta a “La Teoría del Todo” en un clásico moderno o por el contrario hará que el espectador la olvide, ojalá sea la primera, aunque lo dicho, únicamente el tiempo lo dirá.

Lo mejor: sus excelentísimas actuaciones principales, tanto Eddie Redmayne como Felicity Jones. Así como su preciosa BSO, que bien podría valer un Oscar.

Lo peor: su gran parecido con otras películas de su género que no le dejan ser todo lo brillante que podría haber sido, pudiendo acabar en el olvido del espectador.

Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I: buena introducción a espera de la segunda

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Por Andrea Zabalza (@zabal22)

Afiche Sinsajo Parte I

 

Estamos claro está, ante una de las grandes sagas adolescente de los últimos años, y quizá ante una de las mejores adaptaciones (si no la mejor), de este tipo de Best Seller a la gran pantalla. Van tres películas y en su mayor parte, con un gran resultado. Quizá fue la primera parte de la saga Los Juegos del Hambre la más floja, siendo una película demasiado independiente para lo que todo el mundo esperaba de ella, pero que gracias a ese estilo tuvimos la mejor actriz posible para interpretar a nuestra heroína, que no es otra que la gran Jennifer Lawrence. En su segunda entrega vimos como con el cambio de director, tuvimos un nuevo tipo de película, mucho más acertado que su predecesor, Francis Lawrence supo dirigir de manera magistral una película llena de acción, siendo una película más rápida y una mejor adaptación de la novela de Suzanne Collins que la primera (aunque en estos casos por supuesto, siempre faltan detalles que a los seguidores de la saga nos parecen imperdonables).

Esta tercera parte de la saga tiene muchos de los ingredientes que ya encontrábamos en la anterior: un reparto espectacular y una grandísima banda sonora; y cosas nuevas que demuestran que su director no sólo sabe adaptar muy bien una novela, sino además crear las sensaciones necesarias en cada momento, para que aquellos que hemos leído la novela, salgamos de la sala con un buen sabor de boca.

Imagen de la película con Peeta, el Presidente Snow y Johanna Mason

Es verdad que es sólo la mitad de la novela, y nuevamente nos vuelve a ocurrir como con otras películas ya sea El Hobbit de Peter Jackson o la saga por excelencia, Harry Potter; respecto a la primera, podremos disfrutar de su última entrega este próximo mes y con ella pondremos fin a tres años de espera, y la segunda, en su última entrega vivimos lo mismo que con Sinsajo, se decidió partir el último libro en dos partes lo que crea una sensación a medias, si bien puede gustar (y mucho) la primera parte, no podemos dejar de pensar que se trata únicamente de una introducción, una obra inacabada a la que no pondremos punto y final hasta dentro de un año. Y por lo tanto, siempre cabe preguntarnos si realmente podemos realizar una crítica completa sobre esta película.

Pero centrémonos en esta primera entrega, dirigida nuevamente como ya hemos dicho por Francis Lawrence quien creo que sabe muy bien qué tiene que reflejar en cada momento, se trata de una primera parte del libro totalmente claustrofóbica, en un distrito que se encuentra bajo tierra y con unas normas tan severas que hacen a nuestra protagonista perder su fuerza. Creo que lo ha conseguido reflejar a la perfección, viendo además el cambio entre la segunda entrega en la que dominaban los espacios abiertos y el color, nos encontramos en esta entrega con la sensación de estar en un búnker, una película llena de grises. Buen trabajo del director que sabe muy bien cómo dirigir a sus protagonistas.

Protagonistas encabezados por la chica de moda en Hollywood: Jennifer Lawrence, demostrando una vez más que no podrían haber elegido una Katniss Everdeen mejor que ella. Le acompañan nuevamente Josh Hutcherson como Peeta y Liam Hemsworth como Gale, ambos están correctos en su papel, aunque quedan siempre eclipsados por la gran actuación de nuestra heroína.

Escena de la película con Philipe Seymour Hoffman (Plutarch) y Julianne Moore (Alma Coin)

Mención aparte merece el grandísimo y desaparecido Philipe Seymour Hoffman, quien deja una buena interpretación como Plutarch Heavensbee. Aunque no es ni de lejos su mejor actuación, poder disfrutar de nuevo de Capote es una sensación indescriptible.

No podría pasar a otro punto en esta crítica sin hablar de la maravillosa Julianne Moore a quien vemos por primera vez en la saga como la Presidenta del Distrito 13, Alma Coin, como ya he dicho, es maravillosa haga lo que haga, y esta película no es una excepción. Pero hay que resaltar el trabajo de una actriz en un papel que para muchos es un personaje más, pero que para otros (debo incluirme en este segundo grupo), es un pilar fundamental de lo que representan Los Juegos del Hambre y el Capitolio y no es otra que Effie, interpretada por Elizabeth Banks, quien pone el toque de color en una película oscura, demostrando el talento de esta maravillosa actriz cómica, es sin duda la mejor de la película.

Pasando al argumento de la película, tras los acontecimientos ocurridos en el Tercer Vasallaje de los 25, el Distrito 12 ha sido destruido por el Capitolio y Katniss se encuentra en el Distrito 13, donde todos esperan que sea el símbolo de la revolución, que sea el Sinsajo. Con este planteamiento comienza la primera parte de esta última entrega, donde encontramos que no solo el Capitolio es capaz de engañar y manipular a los ciudadanos de Panem (lo veremos en sendas escenas algunas de ellas muy divertidas y otras desgarradoras, donde vemos a Katniss como protagonista de una serie de “propos” revolucionarias), aunque sea por un buen fin. Se trata de una película que, aunque su gran público van a ser adolescentes que han leído el libro, tiene una gran carga política que dentro de un tiempo muchos de los que hoy irán a verla descubrirán. Quizá un reflejo (salvando las distancias, por supuesto) de lo que ocurre hoy en día en nuestra sociedad.

Escena de la película con Jennifer Lawrene como Karniss Everdeen

Como siempre en esta saga, uno de los puntos más fuertes es su BSO, una maravilla de canciones que nos acompañan durante toda la película y que la convierten en todo un icono independiente (aunque solo sea por su BSO). Si en las anteriores pudimos escuchar canciones de The Civil Wars o Arshad en la primera entrega, o Coldplay en la segunda pasando por Taylor Swift, esta vez es Lorde quien pone su voz, mi más sincera felicitación a James Newton Howard por su gran trabajo. Incluso en los créditos finales podemos escuchar la voz de Jennifer Lawrence y su canción The Hanging Tree. Encontramos aquí uno de los fallos más grandes de la película (no de la original por supuesto, sino en su versión doblada), ya que una de las mejores escenas me atrevería a decir de la saga entera, es cuando Katniss canta esta canción, pero ha sido doblada al español perdiendo así parte de su encanto (en los créditos finales pueden disfrutar de la voz original), a pesar de ello, deberían estar atentos a esta escena, porque es grandiosa.

Lo mejor: la maravillosa banda sonora, así como la interpretación de Elizabeth Banks.

Lo peor: que nuevamente nos quedamos con las ganas de ver más, esta película es una mera introducción a los acontecimientos que veremos en la segunda y última entrega de la saga. Y que esperamos impacientes.

Os dejo un enlace a la canción The Hanging Tree cantada por Jennifer Lawrence:

https://www.youtube.com/watch?v=14H8OzTzne4 

Marlon Brando: 10 años sin ‘El Padrino’ de la Actuación.

Nacido en Omaha (Nebraska) el 3 de abril de 1924, no era de extrañar que a Marlon Brando le entrara por las venas las ganas de actuar, ya que su padre era un conocido productor y su madre una actriz de teatro que le servía de inspiración, tanto como las personas adultas a las que el pequeño Brando observaba y cuyos gestos imitaba sin parar de día y de noche. Una vez finalizada su formación escolar empezó a trabajar en pequeños teatros locales hasta que consiguió un papel en Broadway en la obra de teatro I Remember Mamma en 1944. Le siguieron varias obras teatrales hasta convertir al gran Marlon Brando en un actor en el que fijar la mirada cuando alguien quiere aprender esta profesión…

Brando, en su famoso papel de ‘Vito Corleone’, en la película ‘El Padrino’

A lo largo de la historia del cine ha habido grandísimos actores, James Stewart, Cary Grant, John Wayne, Clark Gable, Burt Lancaster, Charles Chaplin, Kirk Douglas, Gary Cooper, Jack Lemmon, Tony Curtis, Charlton Heston… podríamos seguir así hasta nuestros tiempos en una lista que sería inacabable. Pero hay un actor que siempre ha estado en boca de todos a la hora de tomarlo como referencia en cuanto a interpretación se refiere, y ése es Marlon Brando. Ya sea por su enorme personalidad, por su marcado carácter, por la elegancia, por el enorme talento que poseía, por su imponente presencia o porque tenía todas estas características a la vez cuando actuaba. Por supuesto, los demás actores citados arriba aunaban estas características, no es una cuestión de comparaciones, o de decir quién era mejor que el otro, porque han sido actores maravillosos; pero era Brando el que dotaba a sus personajes de todos estos adjetivos de manera conjunta en todas y cada una de sus magníficas actuaciones. No hay más que ver su filmografía.

Brando, junto a Jean Simmons, en la película ‘Ellos y ellas’

Convertido en actor de teatro en los años 40 y en actor de cine en los años 50, Brando empezó a ser conocido al ponerse a las ordenes de grandes directores de la industria de Hollywood, como Elia Kazan, que lo eligió para representar un papel en la obra teatral ‘Un Tranvía Llamado Deseo’, donde tanto críticos como público quedaron absolutamente entregados ante la interpretación del actor. Años más tarde, este mismo trabajo lo llevó a cabo en la película del mismo título y con el mismo director, en la que era la segunda vez que el actor se ponía delante de las cámaras cinematográficamente hablando (la primera fue The Men), suponiendo su primera nominación al Oscar. Este dato habla bien a las claras del talento y de la estrella en ciernes que el Cine estaba viendo nacer.

En ‘Superman’

Hombre de un marcado carácter, a Marlon Brando se le atribuyen varias de las anécdotas, frases y curiosidades que siguen siendo la comidilla en el Hollywood actual, como la negativa de ir a recoger su Oscar enviando en su lugar a una mujer de origen indio que manifestó su enfado por cómo trataban a su pueblo las películas Hollywoodienses, o las famosas frases del interprete diciendo: “Un actor es una persona que no te escucha a menos que estés hablando de él”; “actuar es la expresión de un impulso neurótico, es la vida de un vagabundo”; “Chaplin es un hombre cuyo talento es para sorprenderse, es un genio, un genio del cine, un hombre con un talento para la comedia sin igual”; o “no me interesan los negocios, podría haber sido multimillonario pero habría tenido que ser otra persona, y no lo soy”. Quizás, leyendo entre líneas, sea posible descubrir de dónde sacaba toda esa maestría el gran M. Brando.

Desde luego que uno siempre tiene algo que destacar sobre las actuaciones de un hombre de esta talla interpretativa; me pasó no hace mucho revisando una de sus películas, concretamente, La Ley del Silencio, por la que el actor ganó su primera estatuilla dorada, y es que su papel agrupa una ternura, credibilidad, fuerza y poder que hace que se disfrute más de su calidad como intérprete en posteriores visionados, viendo así puntos y detalles que se escapaban al primer visionado. ¡Haced la prueba!

Como en todas las estrellas de cine, la carrera del actor tuvo su decadencia. En Brando se manifestó con una tendencia a la obesidad y a un aspecto ermitaño que le hacía estar casi irreconocible. Tanto, que los productores y directores dejaron de interesarse por él, hasta que a base de su insistencia y de hacerse cargo de su propio maquillaje, el actor convenció a Francis Ford Coppola de que era el la persona ideal para el papel de Vito Corleone, por la que obtuvo su segundo Oscar, en la película El Padrino. ¡Otra muestra más de que Brando era un actor con una personalidad diferente al resto! Además estuvo nominado por ¡Viva Zapata! (1952), Julio César (1953), Sayonara (1957), El Último Tango en París (1973) y Una Árida Estación Blanca (1989). Todas las nominaciones a la estatuilla dorada fueron a Mejor Actor, exceptuando la de 1989 que fue a Mejor Actor Secundario. También ganó el Globo de Oro por La Ley del Silencio y El Padrino, los BAFTA de Mejor Actor por ¡Viva Zapata!, Julio César y La Ley del Silencio, y el Premio a la mejor interpretación masculina en el Festival de Cannes, que también lo ganó en 1952 con ¡Viva Zapata!.

Brando, durante el rodaje de ‘Un tranvía llamado deseo’

En la película de Richard Donner de 1978, Superman, el actor cobró 4 millones de dólares por un papel que duraba diez minutos. Aparte de esta breve y jugosa gran interpretación, el talento de Brando se vió en cintas como Ellos y Ellas (1955), El Rostro Impenetrable (1961, dirigida por él), Rebelión a Bordo (1962), La Jauría Humana (1966), Apocalypse Now (1979), y muchas otras más. En sus últimas apariciones en la gran pantalla, films como Don Juan de Marco, El Novato, y Un Golpe Maestro (última película del actor) consiguen tener una buena publicidad gracias a la presencia de Marlon Brando.

Fue un referente mundial de la interpretación tanto para las antiguas, como para las actuales, y seguramente para las futuras generaciones de actores. Un hombre que se nos fue el 1 de julio de 2004, dejándonos su legado un día como hoy de hace 10 años: ¡ser el Padrino de la actuación!

Perdona Si Te Llamo Amor: o perdóname por lo que voy a decir…

Pincha aquí para ver los horarios de esta película

por Andrea Zabalza (@zabal22)                                                                                                                

Afiche “Perdona Si Te Llamo Amor”

Cada vez es más difícil hablar de cine español sin herir sensibilidades. Para mí por lo menos, es de lo más complicado. Pero no es porque no lo intente, pero cada vez los directores y las productoras lo ponen más complicado para poder sacar cosas buenas.

Esta semana se ha estrenado la película Perdona Si Te Llamo Amor, una adaptación de las novelas de Federico Moccia (autor italiano) que en su día ya fueron adaptadas a la gran pantalla en Italia y que fueron expuestas en los cines europeos incluidos los españoles. Pero como ya pasó con otra de las novelas de este autor: Tres Metros Sobre el Cielo que fue adaptada al cine tanto en Italia como posteriormente en España junto a su secuela Tengo Ganas de Ti, el cine español decidió que debía adaptar la ya mencionada Perdona Si Te Llamo Amor.

No digo que haya sido una mala idea, pero desde luego, para hacer una copia literal de una película que ya se ha hecho y se ha visto en nuestro país, podrían habérsela ahorrado. Quizá parezca que estoy atacando al cine español, nada más lejos de la realidad, me encanta el cine y lo defenderé siempre, pero el buen cine. Y es que esta película no es más que un nuevo intento de llevar a adolescentes al cine atraídos por un reparto de “guapos”  que no consiguen dar ninguna profundidad a sus personajes, dándonos unos protagonistas totalmente planos que no consiguen emocionar al espectador.

Pero comencemos con el director, no es otro que Joaquín Llamas, principalmente se ha dedicado a la televisión dando algunas de las mejores series recientes que hemos tenido en la parrilla televisiva como son “Tierra de Lobos” o “Acusados”, pero que en el cine cuando no se encuentra rodeado por un grupo de co-directores, se le ha visto perdido (y eso que ya tenía una película en la que basarse). Viendo la película me daba la sensación de que el propio director no estaba cómodo con lo que hacía, la película se hace larga y bastante pesada, a pesar del tema que trata, y creo que no consigue sacar ni lo mejor ni lo peor de sus personajes (tanto principales como secundarios), simplemente no saca nada de ellos.

Alex y Nikki en una escena de la película

En cuanto al reparto, encabezado por el Italiano Daniele Liotti (Juana la Loca, 2001; La Herencia de Valdemar, 2009) encarnando a un publicista de 37 años, Alex, al que su pareja le deja y que conoce a la joven Nikki, a la que da vida la actriz Paloma Bloyd (El Barco (TV)). Ambos son la pareja protagonista del film, que en la novela de Moccia se cuenta como una historia de amor eterno, pasional y complicada por la diferencia de edad entre ambos (20 años), pero que en la película no emociona, sobre todo por el trabajo de sus dos protagonistas, él no resuelve su papel, y resulta en ocasiones soso. Ella, hace de una chica de 17 años, edad que no tiene en la vida real con lo que pone voz de niña y resulta bastante complicado creerse su papel.

Los secundarios son tan dispares como sus papeles en el film, encontramos a Andrea Duro (Interpretó a “La Yoli” en la famosa Física o Química) que parece haberse aficionado a las novelas del autor ya que también trabajó en la ya mencionada 3MSC, hace de Oli amiga de Nikki y aunque no está del todo mal en la película, tampoco llega a convencer. Otro destacado sería Pablo Chiapella al que todos conocemos como Amador en la serie La Que se Avecina y que realiza el mismo papel, pone los toques de “humor” en la película, sin más comentarios. A pesar de todo, sí pude destacar algo en la película y son las actuaciones de dos grandes, Irene Montalá  (Las Muñecas Rusas, 2005; El Barco (TV)) y Patricia Vico (conocida por su papel de Maca en Hospital Central), la primera en el papel de Helena la ex novia del protagonista, y la segunda interpretando a la madre de Nikki. Ambas consiguen en las pocas escenas en las que aparecen dar a sus personajes profundidad, brindándonos unas actuaciones más que aceptables, algo que se agradece, y mucho.

Daniele Liotti y Paloma Bloyd junto al escritor Federico Moccia (Centro)

La historia que se nos cuenta tiene grandes similitudes con 3MSC y Tengo Ganas de Ti, ya que se nos muestran una gran historia de amor entre personas muy diferentes, y que en principio no están destinadas a estar juntas, pero que el destino parece querer juntarlas. Debo decir, que fui muy crítica con las adaptaciones de 3MSC y Tengo Ganas de Ti, aunque agradecí a su director Fernando González Molina que arriesgó a la hora de cambiar la forma de contarnos la historia, presentando en principio una dinámica mucho más rápida y con más acción que las películas italianas y que la propia novela, el resultado no fue de mi gusto por decirlo de alguna manera. En este caso no puedo decir lo mismo, se me presenta una historia más plana que la contada en la novela y en la adaptación italiana, y no se ha tomado ningún riesgo para la “adaptación” a las pantallas.

Me gustaría terminar con una pequeña crítica a los efectos visuales que se utilizan en la película, a pesar de ser escasos, hay un momento de la película que por el drama que contiene la escena en sí, el director decidió utilizar lluvia para darle aun más emoción. Fue un error descomunal ya que estaba lloviendo a cántaros, pero era lluvia falsa que caía como si estuviesen echando cubos de agua sobre los pobres protagonistas. Pero no era así, sino que la lluvia entiendo fue añadida en post-producción ya que a pesar de lo que llovía los dos actores estaban mojados pero no caía agua por su cara, o se les veía con problemas para hablar (cosas que hubiesen ocurrido si de verdad lloviera de semejante manera).

A pesar de todo, la BSO de la película puede salvarse con algunas canciones sobre todo de artistas nacionales como Dani Martín y su Cero, que se convierte en la canción del grupo formado por la protagonista y sus amigas, Las Olas.

Las Olas en una escena de la película

Y este nombre del grupo de protagonistas, Las Olas, lo destaco porque las casualidades en la vida son muchas y en esta ocasión mucho más, ya que personalmente me toca muy cerquita puesto que con mis grandes amigas también nos llamamos así: Las Olas; asique Moccia no podía haber elegido un nombre mejor, solo es una curiosidad pero me encanta.

Lo mejor: las actuaciones de Irene Montalá y Patricia Vico, y las canciones que aparecen durante la película.

Lo peor: sus protagonistas y su director, que nos cuentas una historia plana, falta de emociones.

Pompeya: el Apocalípsis de una ciudad, y de una película

por Andrea Zabalza

Afiche de Pompeya

Llegué a la taquilla del cine, miré la cartelera, pensé durante unos minutos y finalmente me decidí por ver Pompeya, la nueva película de Paul W.S Anderson que contaba quizá la historia más entretenida y atrayente de las que había en cartelera (y un caramelo para llevar a la gran pantalla).

Me equivoqué, creí al director en una de las entrevistas que realizó hace apenas un mes para una conocida revista de cine, en la que el propio Anderson admitía que esta historia era una de esas historias que cuando eres pequeño lees, te cuentan o por alguna razón conoces y te deja fascinado, te atrae y llega a obsesionarte, y yo creí al director porque tenía ese mismo sentimiento hacia la historia de una ciudad que fue sepultada por las cenizas y se convirtió en una ciudad eterna.

Pues bien, me senté en mi butaca y esperé ansiosa a que pasaran los anuncios y los trailers para que empezara la película, y al comienzo de ésta, vi cosas que me gustaron, como es una vista impresionante de la reconstrucción realizada de la ciudad, magnífica imagen que aumenta las expectativas sobre la película. Esto dura poco, comienza la historia (que aunque el director dijo que iba a ser fiel a lo que pasó en los últimos días de la ciudad del ocio, en realidad se refería únicamente a que el volcán en erupción iba a aparecer en la película), el director nos ha querido colar como hacen muchos directores, una historia de amor “épico” (como el propio director la calificó en la misma entrevista ya comentada), y que si bien es una historia que podría llegar a parecernos tierna, bonita o incluso pasional por sus protagonistas (tienen todos los ingredientes: guapos, jóvenes y de diferente clase social), y que a mi sin embargo, no me hizo sentir nada, no me llegó a emocionar con esa historia que pretendía emular de alguna manera a la que Jack y Rose vivieron en los pasillos y la cubierta del TITANIC.

No soy muy de películas románticas, pero entiendo que en el cine actual y sobre todo en el Hollywood actual es casi imprescindible que haya un romance, lo entiendo, es normal, pero, si bien me emocionó ver a Rose soltar sus manos de las barandillas, confiar en Jack y abrir sus ojos para sentirse libre, en este caso no vi eso, no vi nada, no llegué a empatizar con la historia de Milo (o Celta, su nombre como Gladiador) y Casia, un esclavo convertido en Gladiador y una joven Pompeyana de buena familia.  Y es que, se supone que están muy enamorados, pero ni siquiera saben el nombre el uno del otro, no tienen ni una sola conversación de más de 5 palabras en toda la película, y si bien se miran mucho, eso no basta ni bastará nunca para que el espectador vea la gran historia de amor que se pretendía, además una historia de amor que comienza cuando él mata a un caballo y ella se enamora de él, no puede acabar bien, es imposible (siento el spoiler, pero tenía que decirlo, no le veo sentido).

Pasemos a hablar del trabajo más técnico realizado por el director, Anderson ha hecho un gran trabajo con la ciudad, me llevó a la Pompeya del año 79 d.C y es que la reconstrucción realizada de la ciudad es magnífica, hay pocas escenas en las que nos enseña la ciudad (un error, por que es lo mejor de la película), pero sí la vemos cuando la joven Casia llega a la ciudad desde Roma y nos lleva por algunas callejuelas. La parte técnica es lo mejor de la película, destaca de manera sobresaliente con unos efectos especiales que sobretodo la última media hora de película, hacen de ella una verdadera película apocalíptica.

Imagen de Milo y Casia en plena erupción del Vesubio

En cuanto al reparto, encabezado por el joven Kit Harington (al que todos conocemos por su papel de Jon Snow en la magnífica Juego de Tronos; Silent Hill 2:Revelación 3D, 2012) así como Emily Browning (“Sucker Punch”, 2011; “The Host”, 2013), el primero no encuentra su sitio en la película, está perdido en ocasiones, y yo no me lo creí interpretando a un esclavo convertido en Gladiador rebelde que se enfrenta a la tiranía de Roma. Sin embargo, Browning sí me convenció, me pareció la más acertada en su papel de joven rebelde que no va a conformarse con ser la mujer de un odioso y corrupto senador Romano (interpretado por un grande como es Kiefer Sutherland que resuelve su papel de forma correcta). Si bien hay personajes que pueden resultar muy atractivos, en la película aparecen desdibujados y no logras empatizar con ellos.

Pese a ser una historia con un gran presupuesto, para mi gusto, la historia de cómo el Vesubio destruyó y sepultó una de las grandes sedes del ocio, se convierte aquí  en una mala mezcla de Gladiator, Espartaco e incluso Conan o Titanic (si ya lo dice mi madre, “hija, nunca mezcles”), que no convence, y que la convierten en una película que si bien era apocalíptica por su tema, se ha convertido en una oportunidad desperdiciada de hacernos vivir la erupción del Vesubio con la carne de gallina.

 

Lo mejor: los efectos visuales y sobretodo la reconstrucción de la ciudad eterna.

Lo peor: la “épica” historia de amor que no tiene nada de épica, y un cóctel de Gladiadores, revolución, amor y otros, que realiza el director y que llevan a la película a un desastre tan apocalíptico como el que hizo de Pompeya una ciudad eterna.

 

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“El Hombre De Acero”: el “intento” de renovar a Superman

Por Andrea Zabalza

Cuando vas a ver una película de la que durante varios meses te han ido creando unas expectativas altísimas, con una promoción brutal y un tráiler espectacular, lo que esperas cuando la ves es que eso que tienes en mente, esa película espectacular que te deje con la boca abierta realmente lo haga.

Esto es justo lo que sucede con la nueva película de Superman: El Hombre de Acero. Su productora había creado tantas expectativas, y nos habían estado presentando fragmentos de la película que a mí me estaban encantando, fui al cine y me quedé con la boca abierta, pero no justamente por haber visto una gran película, sino por todo lo contrario, no sabía qué estaba viendo, me habían cambiado a Superman y su historia, y no sólo porque este “renovado” hombre de acero ya no lleve sus característicos calzoncillos rojos por encima de las mallas (algo más bien anecdótico), sino que la historia está desfigurada.

Salí del cine diciendo: “no sé si me ha gustado”, “tiene partes muy buenas” “tiene cierto encanto”… y es así, tiene un aire renovado como ya he dicho antes, y una gran estética, así como un principio muy cautivador, pero no es Superman. Si fuera una nueva historia de un Superhéroe desconocido, perfecto, pero no; es uno de los superhéroes más queridos de la compañía DC Comics, y a los fans no nos vale. Y es que, aunque lo intentes, durante toda la película no puedes evitar comparar lo que estás viendo con las anteriores (y geniales) versiones protagonizadas por el tristemente desaparecido Christopher Reeve, y no hay color entre ellas. A pesar de que los geniales Russell Crow y Kevin Costner lo intentan en las escenas que protagonizan…no pueden salvarse más de 30 minutos de la película (y son los primeros 30) pero, en fin, comencemos con su director…

A su director, Zack Snyder (“300” (2006), “Watchmen” (2009)), le falta garra, aunque le sobran expectativas. Ha llevado a cabo un proyecto ambicioso, muy caro y en el que tanto Snyder como su productor, Christopher Nolan (director de la extraordinaria trilogía de Batman) habían creado una gran expectación en torno a esta película, y aunque reconozco que han sido muy valientes al intentar darnos una nueva versión de este superhéroe, para mí, se han excedido. Sí que debe reconocerse la extraordinaria primera media hora de la película, en la que la elegancia de Christopher Nolan estaba más presente que en el resto de la película. Pero la película es una continua noria en la que encontramos momentos altos, elegantes y con una música extraordinaria, con momentos bajos, sobre todo las escenas de acción (que son una mala copia de “Los Vengadores” de Joss Whedon, sin conseguir su grandeza técnica) en las que no se consigue ver nada claro, hay momentos en los que únicamente se ven “borrones” moviéndose, que debemos deducir que es Superman.

Respecto a los actores, destaca sobre todos ellos el incombustible Russell Crow (“Gladiator” (2000), “Los Miserables” (2012)) interpretando a Jor-El, padre biológico de nuestro superhéroe. Si hace unos meses veíamos al actor en la “peculiar” película de Jack Knife: “El Hombre de los Puños de Hierro” (2012) en la que aparecía bajo de forma en un papel que dejaba mucho que desear, en este papel en cambio, se recrea para demostrar por qué esta considerado como uno de los mejores actores de su generación. El papel protagónico recae sobre el joven actor Henry Cavill (conocido por su papel de Charles Brandon en la serie “Los Tudor”). Si bien el actor consigue mejorar el papel realizado por su predecesor en Superman Returns (Bryan Singer, 2006), también hay que decir que muy difícil no lo tenía. No destaca, pero tampoco lo hace mal, además el actor tuvo que someterse a una dura disciplina física para poder meterse en la piel de Kal- El/Clark Kent, lo cual es un buen punto en favor del actor. El papel de la intrépida reportera del Daily Planet: Lois Lane recae sobre una de las mejores actrices del momento, la joven Amy Adams (“The Master” (2012)) que vuelve a demostrar una vez más su versatilidad en este papel, es una Lois diferente a la que solíamos ver en las antiguas películas, le consigue dar un toque muy personal, aunque hay momentos en los que da la sensación de que es ella la heroína en lugar de Superman. Destacar por supuesto las actuaciones de los siempre geniales Kevin Costner y Diane Lane como los padres adoptivos de Clark que realizan unas fantásticas interpretaciones. Y por último el malvado de la película es Michael Shannon como el General Zod, consigue llenar de ira, rencor y fuerza a su personaje en una buena interpretación del actor de Take Shelter.

El argumento de la película es más que conocido por todos, el joven Clark Kent siempre ha sido diferente y quiere conocer el por qué. Tras mucho tiempo descubre que proviene de un planeta muy lejano que fue destruido y que su nombre real es Kal-El. En este caso, Superman tendrá que enfrentarse a un antiguo habitante de su planeta, el general Zod, que pretende destruir la Tierra.

En definitiva, por mucho que cuente con un gran comienzo y unas buenas actuaciones, este “nuevo” Superman y la historia que se nos intenta contar se hace larga y no consigue alcanzar el nivel o las expectativas que se habían creado sobre ella.

Lo mejor: las actuaciones de Crow y Costner, así como su música y el comienza de la película (que de haber continuado así, esta crítica hubiera sido muy diferente).

Lo peor: se hace larga. Es poco creíble en muchas ocasiones. Sus efectos especiales no tienen la calidad que se espera de una película de este nivel (económico).

“R3SACÓN”: Menos Drogas, Menos Alcohol, Más Las Vegas

Por Andrea Zabalza  

Afiche R3SACÓN

Vuelve la  saga más gamberra de los últimos tiempos, las locuras, las carcajadas… vuelve R3SACÓN.

La película protagonizada por Ed Helms, Bradley Cooper y Zach Galifianakis vuelve en una tercera entrega cargada de todos los éxitos de sus predecesoras. La “manada” vuelve a juntarse una vez más, esta vez no para una boda, sino para ayudar a Alan, que parece más perdido que nunca.

La dirección de la película corre a cargo de Tod Phillips (“Resacón en las Vegas” (2009), “Resacón 2, ¡Ahora en Tailandia!” (2011)), quien ya dirigió las dos anteriores y que vuelve a dar a los espectadores aquello que esperan ver en la pantalla. Demuestra una vez más que éste es el cine que sabe hacer, y que lo hace bien. Sabe que la gente espera una buena juerga, drogas, escándalo y mucha, muchísima diversión, y eso es lo que nos muestra en esta saga. Ha conseguido nuevamente sacar lo mejor de sus actores, sobretodo la vis cómica que todos ellos poseen y que en esta película se multiplica. Además ha encontrado la forma de suplir el tropiezo que supuso “Resacón 2, ¡Ahora en Tilandia!”, que fue una simple copia de lo que ya vimos en la primera. Sin embargo, con esta tercera parte nos sorprende mostrando una nueva “etapa” del grupo de amigos. Un buen trabajo de Phillips, demostrando que su saga no está acabada.

Escena de la película con algunos de sus protagonistas

Respecto al reparto, el grupo protagonista sigue intacto, empezando por Bradley Cooper (“El Equipo A” (2010), “El Lado Bueno de las Cosas” (2012)) de nuevo en el papel de Phill, quizá el menos gracioso del grupo, pero se desenvuelve bien en este tipo de películas. Por otro lado tenemos a Ed Helms (“Noche en el Museo (2009), “Somos los Millers” (2013)) como Stu, quien parece el más cuerdo de la manada, pero al pobre siempre le acaba pasando lo peor. Buen papel para Helms, que vuelve a brindarnos el momento más divertido de la película (después del tatuaje en Tailandia). El tercero de esta manada es Alan, interpretado por el siempre genial Zach Galifianakis (“Heartbreakers” (2001), “Up in The Air” (1010)) que, junto a Ken Jeong en el papel de Chow, tiene la carga cómica de la película. Ambos actores consiguen resolver muy bien sus personajes. Y para cerrar este grupo encontramos a Justin Bartha (The Ring” (2002), “New York, I Love You” (2009)) como Doug, el que fuera el novio en la primera parte de la saga. Sigue con un papel pequeño y sin apenas importancia. No lo hace mal, pero porque no le da mucho tiempo.

Cabe destacar la vuelta en esta última entrega de Heather Graham (“El Gurú del Sexo” (2002), “About Cherry” (2012)) como Jade, la “acompañante” con la que Stu se casa en Las Vegas, en un papel muy diferente al que realiza en esa primera parte. Aunque es un papel pequeño, siempre está bien recordar los personajes que aparecen en las primeras partes. Y cómo no, una nueva incorporación, Melissa McCarthy (“La Boda de mi Mejor Amiga” (2011), “Por la Cara” (2013)) que como siempre está divertidísima en su papel, sabe cuáles son los papeles que mejor se le dan y no duda en hacerlos. Una gran incorporación.

Zach Galifianakis en una divertida escena de la película

El argumento de la película gira en torno a un grupo de amigos formado por Phill, Doud, Stu y el impredecible Alan. Tras la muerte de su padre y de no tomar la medicación durante meses, parece que Alan está peor que nunca, y por ello sus amigos deciden llevarle a un centro para que se recupere. Lo que no saben es que el viaje, que se supone, será para llevar a Alan hasta la clínica, se convertirá en toda una locura (con secuestro incluido) en la que, cómo no, aparecerá Chow.

No deja de ser una película de las llamadas “de centro comercial”, no se puede decir que sea buena, pero es porque está hecha con la finalidad de que la gente pase un buen rato en la sala, y eso es lo que R3SACÓN ofrece a quien vaya a verla, escenas totalmente ilógicas pero que consiguen hacerte soltar una carcajada. Con personajes tan disparatados como irreales, con ideas extravagantes y un nivel de locura que roza la enfermedad; pero eso es R3SACÓN y no podemos pedir más a esta saga, ya sabemos lo que vamos a ver cuando pagamos la entrada y no podemos sorprendernos por no ver una película de Oscar, porque no está hecha con esa intención.

Y quitando esta pequeña reflexión; he de decir que la película tiene partes muy buenas, sobre todo las protagonizadas por Zach Galifianakis y Ken Jeong que vuelven a ser los mejores de la película (atentos a la escena del reencuentro entre ambos, son simplemente geniales).

Ken Jeong como Chow

Pero eso sí, una vez más, y como pasa en muchas películas, la mejor parte la encontramos una vez finalizada la película. Tras 1 minuto aproximadamente de créditos, podréis disfrutar de una última escena, que es simplemente majestuosa, todo lo que no os hayáis reído durante la película, con esa escena queda suplido.

Y por último, debo comentar brevemente la BSO, bien incorporada a las escenas y con temas de, entre otros, Alice Cooper. Sólo por eso merece la pena.

En definitiva, esta tercera entrega, aunque no deja el gran sabor de boca que nos dejó su primera parte, sí que consigue suplir el suspenso de la segunda cinta. Con un buen trabajo nuevamente de Galifianakis y Jeong, es una película divertida, aunque le falta la juerga y el alcohol de la primera.

– Lo mejor: Galifianakis y Jeong. Y la genial escena final (sólo hay que esperar 1 minuto de créditos para verla y merece muchísimo la pena).

– Lo peor: Le falta algo de garra, quizá falta un buen resacón, la droga y la juerga de la primera parte.