Negociador: El negocio es… Barea

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por Carlos Montes (@micarmontes)

No digo nada nuevo si menciono que un hombre como Borja Cobeaga ha caído de pie en el mundo cinematográfico. Le ha ido bien tanto a nivel de guionista como de director, si bien es verdad que esta última faceta como realizador de largometrajes la ha vuelto a desempeñar no hace mucho, ya que su anterior película, No Controles, la filmó hace cuatro años. ¡Pero fijáos!:

La Primera Vezcorto nominado al Goya (Cobeaga, director y guionista). Éramos Pocos, corto nominado al Goya y al Oscar (Cobeaga, director y guionista). Pagafantasnominado el director B. Cobeaga al Goya a la Mejor Dirección Novel, además de cosechar una buena acogida de crítica y público la cinta. Vaya Semanita y Gran Hermano, dos programas de televisión que a día de hoy siguen cosechando mucho éxito: en el primero estuvo como director y guionista, y en el segundo como realizador. Democráciacorto ganador del Festival de Nantes (Cobeaga; director). 7:35 de la Mañana, corto nominado al Oscar (Cobeaga, actor). Ocho Apellidos Vascos, la película más taquillera de la historia del Cine español (Cobeaga, guionista).

Ramón Barea, como ‘Manu’

Se puede decir que Borja Cobeaga ha caído de pie en el Cine, ¿no?

Manu Aranguren (Ramón Barea) es enviado como interlocutor del gobierno español para negociar con un miembro de ETA una salida al conflicto armado. Una vez establecido en Suiza, Manu, empieza a ver cómo los malentendidos y las situaciones extrañas no son lo que el esperaba en una situación tan delicada.

Claramente el realizador ha llevado el argumento de su película por un tono de tragicomedia, dándole un toque personal y particular a un tema tan escabroso como fue el de las negociaciones para poner fin a la banda terrorista ETA. Sin duda ese pulso de guionista se nota en como ha construido la parte cómica en esta cinta, y es que, nada tiene que ver con el humor ligero, ameno y agradable que vimos en un guión como Ocho Apellidos Vascos o en sus anteriores largometrajes. Aquí, el humor es tan seco como áspero y cortante, y lleva muy poco de convencional. El tono de comedia ha tenido que ser buscado porque no era fácil ni natural encontrarlo debido a la temática que se tocaba, pero Cobeaga lo acabó encontrando gracias al proceso de documentación para realizar la película.

Varias son ya las cintas que han reflejado el conflicto vasco a lo largo de la filmografía española, pero la inmensa mayoría de ellas, por no decir todas, siempre volcadas en el dramatismo al hablar de un tema que había que cogerlo con alfileres. En Negociador uno tiene la sensación al salir de la sala de Cine, de que en la balanza final, la comedia está por encima del drama, pero vuelvo a insistir en que es un humor rudo, arisco y rígido.

Otra de las cosas que compensa el visionado de la película es la muy buena actuación de Ramón Barea (Manu Aranguren), un actor al que siempre hemos visto en papeles como secundario y dejándonos buenas interpretaciones. En esta ocasión pasa a ser el absoluto protagonista a lo largo de todo el metraje y creo que ha sido el mejor negocio para el film, ya que se hecha la película a sus espaldas de una manera más que digna. También es un acierto del director ya que otros compañeros de profesión al ver la cinta se darán cuenta de que Barea es muy capaz de sacar adelante un papel protagónico.

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Josean Bengoetxea se mete en la piel de Jokin, el contrapunto de Manu a la hora de las negociaciones. Durante todo el largometraje lo vemos igual de sobrepasado por las rocambolescas situaciones que vive. ¡Buen trabajo el suyo!

Melina Matthews (Sophie) es la traductora del mediador del conflicto. Bien en su papel, como ya hiciera en Mamá (2013) a las ordenes de Andrés Muschietti. Pronto la veremos junto a Sean Penn y Javier Bardem en The Gunman de Pierre Morel.

Evidentemente en Negociador cada uno puede extraer su conclusión de hacia qué lado tiende a ir la cinta al tocar un tema que durante años fue de rabiosa actualidad, y precisamente B. Cobeaga deja a la imaginación de cada uno esto, y de manera abierta claramente. Tan claro, como el “buenismo” inocentón que muestran sus personajes principales Manu y Jokin.

Negociador es esa película donde veremos si la mano de Cobeaga vuelve a funcionar, que demuestra que Ramón Barea puede ser tan protagonista principal como de reparto, en la que vuelvo a ver a Óscar Ladoire ¡Y eso me alegra!

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Se le hace una mención especial a Marví Bilbao al final de los créditos ¡Eso me alegra aún más!, y me permitió conocer a un tipo sencillo, amable y con facilidad de palabra, Borja Cobeaga. ¡Ahora sé por qué triunfan sus guiones…!

– Lo Mejor: La interpretación de Ramón Barea. La aparición de Secun de la Rosa y María Cruickshank.

– Lo Peor: Que Carlos Areces no hace creíble a su personaje.

La Vida Inesperada: Sueños Incompletos

por Carlos Monteshttps://i1.wp.com/pics.filmaffinity.com/La_vida_inesperada-809644861-large.jpg

Venía el director de la cinta que nos ocupa de plasmarnos en la gran pantalla una superproducción española titulada Fin que a un servidor no le gustó nada, y en la que el director Jorge Torregrosa hacía su debut en la dirección. En su segundo largometraje La Vida Inesperada, el director alicantino ha cruzado “el charco” y se ha ido a New York para rodar junto a Cámara, Arévalo, Ruiz y compañía; es decir, hablamos de un director novel al que no le incomoda cambiar de registro a las primeras de cambio y al que le gusta arriesgar (no muchos lo hacen), sinónimo de que no le gusta encasillar sus proyectos (lo hacen muchos). Esta cinta no tiene nada que ver con la anterior, y además esta vez sí me ha gustado el trabajo del director, al que no le era extraño filmar en la ciudad que nunca duerme porque buena parte su formación, en concreto diez años, los pasó allí después de conseguir una beca del programa de cineastas The Martin Scorsese Young Filmmaker Award.

Al director de este drama agridulce le cuesta un poco ponernos en situación, quizás debido a esa falta de experiencia o también a que tiene un guión (de Elvira Lindo, autora del libro Manolito Gafotas) con una estructura demasiado melancólica y mística, lo que provoca que al espectador le cueste entrar en materia. Aunque por otro lado también hay que decir en favor de J. Torregrosa que sabe sacar provecho durante el film de todos sus buenos planos interiores gracias a su buena colocación de la cámara. En definitiva y para acabar con la dirección, saca bien su nuevo trabajo en esta cinta a la que muchos llaman comedia (para mí no lo es) y deja entrever que podemos estar ante un director versátil.

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Juanito (Javier Cámara) lleva viviendo 10 años en Nueva York, se gana la vida actuando en un teatro de perfil bajo; un día, aparece su primo Jorge (Raúl Arévalo) para quedarse a vivir con él durante un mes, la relación entre los dos hace que afloren ciertas situaciones, formas y maneras de ver la vida uno del otro.

Otra de las cosas que ocurren en este film es que está lleno de contradicciones, ya que por momentos tiene unos díalogos bastante brillantes y por otro lado hay veces que son ridículos; incluso dentro de las propias interpretaciones surgen estos altibajos de momentos de grandeza y de una simplez absoluta. Pero lo más curioso de todo esto es que eso a la película no le queda mal.

Podría llevar una línea bastante pareja sobre lo que han sido las actuaciones ya que ninguna destaca muy por encima de las demás, quizás por momentos bien Javier Cámara sobre todo en las conversaciones que tiene con Claudio (Juan Villarreal), peor cuando está con Jojo (Tammy Blanchard).

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Raúl Arévalo, un actor cuyo trabajo me gusta mucho personalmente (uno de los mejores de su generación), aquí está bastante apático, desinflado y sin chispa, en la que considero su peor actuación en el cine.

Por su parte, Carmen Ruiz realiza una decente interpretación en un papel que tampoco le permite demasiadas apariciones aunque las solventa bien. Y sobre el resto de secundarios, destaca una Tammy Blanchard que en las encenas que tiene con J. Cámara mantiene ese duelo de altibajos en la interpretación a los que me refería unas líneas más arriba. Buenas actuaciones detrás de Holly (Sarah Sokolovic) y Claudio (Juan Villarreal) en su escasa presencia, pero sin destacar. Y lo más relevante en cuanto a salir en pantalla y nunca mejor dicho, son los momentos en los que Gloria Muñoz aparece hablando con su hijo (Cámara) por un ordenador a través de Skype, en unas conversaciones con algunos toques graciosos. Pero en el computo global de la película las interpretaciones de todos ellos no son nada destacables.

Muchas veces en nuestra cabeza nos imaginamos una vida diferente de la que tenemos, de ponerse metas y atreverse a cumplirlas, de idealizar la vida de los demás por encima de la nuestra, de dar el salto y cambiar para hacer lo que uno siempre ha soñado, y de dejar cosas buenas atrás por mucho que nos duela para encontrarnos otras mejores. De todo esto y de una forma bien contada nos habla La Vida Inesperada, una película que no tiene demasiadas cosas para hacer de ella un gran largometraje, en parte porque se extiende demasiado la sensación de ser una cinta muy melancólica como decía al principio de la crítica, pero que sí te deja lugar para reflexionar y para pensar a lo largo del metraje debido a sus buenas conversaciones. Gusta, pero no llega a emocionar.

Para terminar, soy de los que piensa que a la película le hubiera venido bien mostrar un New York con más exteriores, en especial al principio, ya que es cuando más flojea la trama, ya que esto hubiera reforzado mucho la sensación de que es una ciudad que te puede dar y quitar todo de una forma abrumadora, que en realidad es uno de los principales mensajes del largometraje, ya que según se mire, la gran manzana sí que puede ser una ciudad de sueños incompletos.

-Lo Mejor: Algunas conversaciones, y que el director haya sabido dar empaque al conjunto para hacerlo creíble.

-Lo Peor: En ningún momento empatizas con los personajes, sobretodo con el de Raúl Arévalo. Aunque estoy a favor del doblaje español, en esta película le hace un flaco favor al film.

 

 

 

“Los Amantes Pasajeros”: de nuevo, Almodóvar.

Por Andrea Zabalza

Afiche de la película “Los Amantes Pasajeros”

Y de nuevo Pedro Almodóvar (“Todo sobre mi madre” 1999, “Volver” 2006) vuelve a la gran pantalla para presentarnos lo mismo que hace cada 2 años cuando estrena una nueva película. “Los amantes pasajeros” no es la excepción que confirma la regla.

Pedro Almodóvar durante el rodaje de su última película

Antes de nada, quiero decir que soy de ese tipo de personas que cuando va al cine intenta sacar algo bueno, al menos una cosa, de las películas que ve. En esta ocasión he de decir que el director manchego me lo ha puesto complicado.

Cuando vi “La Mala Educación” (2004), creí que lo había visto todo, pero Almodóvar consiguió superarse con su siguiente película, protagonizada por la sobrevalorada Penélope Cruz, “Volver” (2006). En esta película no se puede salvar prácticamente nada. Bueno sí, la interpretación de Carmen Maura como madre de la ya mencionada Penélope. Tras “Volver”, tuve la esperanza de que no volvería a ver lo mismo, pero sí, llegaron “Los Abrazos Rotos” (2009) con un elenco sorprendente en una película de Almodóvar: Penélope Cruz, Blanca Portillo, Rossy de Palma (sí, lo habéis leído bien, Rossy de Palma), Carmen Machi o Lola Dueñas. Creo no las habíamos visto nunca en una película de Pedro Almodóvar… Y de su siguiente película, “La Piel que Habito” (2011), ya podía esperarme cualquier cosa, y así fue, esta película puede ser catalogada como “cualquier cosa“. Y por último, la película que nos interesa, su último FILM, como Pedro prefiere ahora, “Los Amantes Pasajeros” (2013).

Escena de la película en la que bailan “Im so excited”

Se trata de la vuelta del director a la comedia. Casi la totalidad de la trama transcurre en un avión de la compañía “Península” cuyas siglas son “PE” (vaya guiño a su querida musa) en un vuelo con destino México D.F en el que surge un problema del que los pasajeros no deberían enterarse. Para ello los azafatos (Javier Cámara, Raúl Arévalo y Carlos Areces), quienes no dejan de beber y drogarse en toda la película, realizan diferentes estratagemas para mantener al pasaje entretenido (supuestamente deberían mantener también entretenido al espectador, intento fallido) y para ello, entre otras cosas, les emborrachan e incluso realizan una coreografía de la canción “I’m so excited” de The Pointer Sisters, que es lo mejor de la película. Me refiero a la canción, no al baile, que deja mucho que desear en lo que a divertirnos se refiere.

Este es el “enrevesado” argumento en el que se basa la película, un argumento complejo, fino, elegante y sobretodo NUEVO (características que definen al 100% de las películas del director Manchego).

El reparto principal de la película

Para llevar a cabo los personajes de las diferentes historias que componen la película encontramos a los ya mencionados Javier Cámara, Raúl Arévalo y Carlos Areces como azafatos gays (TODOS) del vuelo, a Hugo Silva y Antonio de la Torre como los pilotos del avión, Lola Dueñas como una “sensitiva” que huele la muerte, Cecilia Roth en el papel de una famosa Dominatrix, Paz Vega, que podría haber aparecido o no, ya que su papel no representa absolutamente nada en la película, Blanca Suárez, a la que Pedro Almodóvar intenta convertir en la nueva “PE”, ah, y sin olvidarme por supuesto de dos actores casi desconocidos y que, si no recuerdo mal, no habían colaborado nunca con el director: Penélope Cruz y Antonio Banderas (sí, otra vez ellos), cuyo papel es casi tan insignificante como el del resto.

Hay poco más que merezca la pena destacar de esta película, ya que no tiene nada destacable. Es lo mismo que el director hace una y otra vez, pero que a la gente parece gustar. O eso, o hacen como yo y sólo van a ver la película para criticarla después.

Respecto a la banda sonora, creo que cambiando un par de compases, y otras tantas notas, es la misma que hemos escuchado una y otra vez en sus anteriores películas, un intento de hacer honor al “folclore” de este país.

“Los Amantes Pasajeros” cuenta con un guión que no termina de enganchar y que se vuelve cada vez más y más impredecible y excéntrico, de modo que sales de la sala sin saber muy bien el porqué del 80% de las cosas que ocurren en la película.

El vestuario corre a cargo del diseñador español David Delfín.

En definitiva, volvemos a ver lo mismo de siempre, un argumento que gira en torno a un mundo gay y trans-sexual que ya nos ha mostrado en las 18 películas anteriores a esta.

Lo mejor: la canción “I’m so excited”, pero sólo la canción.

Lo peor: el resto, reparto (exceptuando a Raúl Arévalo y Cecilia Roth), argumento, guión…

http://www.youtube.com/watch?v=vQbiAK_3HcE